miércoles, diciembre 16, 2009

Himmel über Bilbao

Cielo sobre los montes que rodean la villa de Bilbao.


pas d'amélioration des nouages
du mauvais temps en prévision

no sign of any clearance
before the end of next week

gale force winds
are to be expected at high altitudes

cloudy

le soleil n'apparaîtra
pas du tout
pas du tout
pas du tout

des nouages sont attendus
pour la fin de journée

rain and hail storms
should be no surprise late afternoon

low tempratures

Mais
tout est bleu
dans tes yeux
tout est bleu.


Todo es frío y gris.
Salvo en tus ojos.





Pulsen en el reproductor si desean escuchar ese parte meteorológico con melodía, ritmo y armonía combinados.

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sábado, diciembre 12, 2009

Entregados al consumismo



Propaganda subversiva promovida por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, con el Bono Cultura como protagonista. Una estupenda iniciativa.

De todas formas, lo mejor de la campaña: el prospecto. No se lo pierdan.

¿Pero qué hacen aquí todavía, nada más que de bloguear y leer? ¿Así creen que se va a recuperar la economía (cultural)? ¡Venga, a consumir se ha dicho!


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lunes, diciembre 07, 2009

De viajes ilustrados (II)



Teruel, existencia y esencia. Matices visuales.


En aire mudéjar, por supuesto, impregnando toda su cultura.

Ver Mudejar Teruel


Otra debilidad personal: el modernismo.
Con un nombre propio: el arquitecto Pablo Monguió.

Ver Modernismo Teruel


El gótico que no nos enseñaron en el bachillerato.
La rebeldía irónica humana subsiste.
Hasta en la mayor de las oscuridades del tiempo.
Irresistible hasta para el modernismo: neogótico.

Ver Teruel Gótico


Matices que se integran en una ciudad.
Personas que se integran en esos matices.

Ver Integración Teruel


Detalles: o explotan en los ojos, o no se reflejan en la retina.

Ver Detalles Teruel


Ingenuas apreciaciones de un espíritu provinciano.
Ya lo saben.


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martes, diciembre 01, 2009

Día de días

Nunca iba a ser más joven; quizá algo más viejo, pero no era seguro. Su cuerpo contaba menos que la mente.

Se levantó a las seis y media, como siempre. El frío lluvioso en la calle. En la radio el barroco. Y café.

Arrancó el motor del coche, cruzó el Puente para llegar al trabajo. Se entregó a la rutina. Iba a vivir el mismo día repetido. Pero, el escenario que dibuja el ánimo puede diferir tanto de un día a otro, de una rutina a la misma, que todo, lo máximo y lo ínfimo, puede transformarse, retorcerse. O intercambiar su sentido.

Aunque adoraba la sensación de flotar, flotar sobre el agua, sobre el tiempo, sobre los sueños, en ese momento tenía motivos de sobra para sentir el suelo firme bajo los pies.

No podía pedir más de lo que deseaba, por ser como era; ni podía desear más de lo que tenía, habiéndoselo ganado a la arena del reloj grano a grano.

Por eso se había embutido bajo la camisa y el foulard que su amadísima amante le había comprado en la elegante tienda al final de la Strada Nova.

Porque era su cumpleaños. ¿Uno más? El primero distinto. Sólo por eso.



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viernes, noviembre 27, 2009

Estupefacientes (XVIII). La música (4)


Tratando de recuperar su equilibrio relativista, ese analgésico savoir faire made in England, recurrió de nuevo a sus fetiches: el sabor de la Tanqueray con limón, la noche cálida, el balcón abierto a la vida de agosto con su sillón favorito… La luz oscura de la calle iluminaba el remate con la creciente y la estrella situado en una de las esquinas del salón, como una llamada de otro mundo. Pero, él no veía mucho en ese momento, absorto como estaba en el scherzo del segundo movimiento del único Concierto para piano y orquesta que compuso Alexander Scriabin. Fácil elección para un adicto a la melancolía, droga dura donde las haya: nada mejor que un ruso para meterse uno de los habituales chutes de melancolía, para regodearse bien con un buen dolor espiritual en medio del subidón lánguido y yermo.

Había en su discoteca numerosos opus de autores de las más diversas nacionalidades a cuál más apropiado para estar presentes en esa clase de desarreglos morbosos. Qué decir de un Mahler, un Liszt, un Berlioz o incluso un Sibelius, por citar algunos bien conocidos por sus altavoces; pero, cuando la tempestad íntima arreciaba, nada como los rusos para maltratarse durante unos cuantos movimientos, calmando los dolores que la vida pone en el camino día a día —y noche a noche— o atemperando la algidez producida por el pesimismo funcional. Por esa razón, reservaba su tríada de divinidades filarmónico-neuróticas, Tchaikovsky, Shostakovich y Scriabin, cuando quería paladear al máximo esa dosis de embarrancamiento anímico, cuando llegaba, en su cénit, incluso a notar un cierto dolor físico en una zona indefinida del cuerpo, entre los pulmones y el bazo, tirando hacia el esófago; una zona escurridiza y volátil donde los sabios medievales localizaban el alma.

Así permaneció, impregnando hasta la última vena de ginebra, recuerdos y una figura temática descendente que estaba llegando a la fuga del allegro final, cuando sonó el teléfono. Contrariado, muy contrariado por el estropicio artístico y la interrupción del drogado emocional, estuvo a punto de coger el teléfono para arrojarlo por el balcón. Pero, después de contar hasta diez, descolgó.

Kismet, capítulo XVIII.




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miércoles, noviembre 25, 2009

25 de noviembre

Hoy, sin más, recomiendo Tres de azúcar.

Refleja, como dice Noemí, «cómo es la violencia cotidiana, el machaque, el desprecio, el insulto, la tortura china de la gotita que cae y cae y te horada el cerebro y te lo anula».





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domingo, noviembre 22, 2009

Más lecturas atrasadas

Sigo con la puesta al día de las últimas buenas lecturas que he podido arrancarle al tiempo.

Revista Trama y Texturas

Mi revista cultural favorita llega a su número 9 en forma de carambola. Como es costumbre, sus contenidos se ordenan con títulos que hacen referencia a algún tema concreto, y en este caso ha sido el medio de vida habitual de El Buscavidas.

¿Será intencionada esa relación entre el modo de vida paralegal y precario y el mundo del libro? ¿O será mero fruto de la calenturienta imaginación de este servidor de ustedes?



En todo caso, les dejo aquí el índice de su contenido para que juzguen por sí mismos. O, si prefieren el estilo radical, al estilo de Baroja: «Dejemos las conclusiones para los idiotas».

01_RETACADA Editorial

02_CARAMBOLA

Siempre que estoy a punto de publicar un libro Mark Twain

03_RESBALAMIENTO

Esta cultura en esta crisis Pedro A. Vives

Bienvenida la crisis Guillermo Schavelzon

Falsos dilemas Alejandro Katz

Tres crisis en una: el periodista cultural (y 2) Esteban Hernández

De cómo la digitalización ayudará al sector editorial a llegar al territorio del gran consumo Ana Rubín y Felipe Romero

La edición académica: de texto a libro Federico Ibáñez Soler

04_CUADRAJE

El paseo de la Consolación Íñigo García Ureta

05_RECORTE

Un “thriller” en diez capítulos Robert McCrum

Ser libro Adolfo García Ortega

El verdadero avatar del libro electrónico Javier Candeira

06_CABAÑA Libros y blogs



El de los libros

Mientras reseñaba el número de la revista anterior me ha venido a la mente un delicioso relato de Zweig que saboreé lentamente y con fruición a finales del verano. Mera asociación de ideas; aunque también influirá el hecho de que uno de los editores de la revista reseñó dicho relato tiempo atrás.

Mendel el de los libros, de Stefan Zweig.
Título original: Buchmendel.
Traducción de Berta Vias Mahou.
Acantilado Editorial, 2009.



Una situación imprevista lleva al narrador, del que nada y mucho se dice, al Café Gluck, que visitó mucho tiempo atrás. Tirando del hilo de los recuerdos, del porqué de su visita a dicho café, nos presenta a Jakob Mendel, un viejo judío ruso que se convirtió en una leyenda en la Viena de entreguerras por sus conocimientos sobre catálogos de libros y su memoria prodigiosa. Describe el gran valor personal de este librero sui géneris (su despacho es un velador del Gluck) y lector compulsivo, contando su historia y sus hechos.

Poco después de estallar la Gran Guerra, Mendel acaba siendo detenido y deportado a un campo de prisioneros durante dos años, acusado de traición al Imperio, tras lo cual acaba siendo sólo una sombra perdida de su pasado en espera de un final inevitable. «Mendel ya no era Mendel, como el mundo ya no era el mundo».

La prosa de Zweig en esta parábola del pueblo judío y su destino final es neta, cristalina, sin filigranas, pero elegante y humana. Un modelo.

Como señalan en El placer de la lectura, Mendel el de los libros «es un cuaderno breve de rápida y apasionada lectura recomendable para cualquier persona que sienta aprecio por el género humano». Y pasión por los libros, añadiría yo.

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lunes, noviembre 16, 2009

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los Lestrigones ni a los Cíclopes,
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los Lestrigones ni a los Cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no lo llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.




Poema: Ítaca, de Constantino Cavafis. Traducción de Pedro Bádenas de la Peña, Poesía Completa, Alianza Editorial, 2003.


Fuente de la foto.

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viernes, noviembre 13, 2009

Isbiliya

Para Mita, por su cumpleaños, y para todas mis lectoras sevillanas.



Sevilla es una torre
llena de arqueros finos.
Sevilla para herir.
Córdoba para morir.
Una ciudad que acecha
largos ritmos,
y los enrosca
como laberintos.
Como tallos de parra
encendidos.
¡Sevilla para herir!
Bajo el arco del cielo,
sobre su llano limpio,
dispara la constante
saeta de su río.
¡Córdoba para morir!
Y loca de horizonte,
mezcla en su vino
lo amargo de Don Juan
y lo perfecto de Dioniso.
Sevilla para herir.
¡Siempre Sevilla para herir!
(Federico García Lorca)


Poema: cortesía de Wodehouse.

Música: Sevillanas, Clara Montes.
Letra de Antonio Gala, música de Paco Ortega.


Imágenes propias tomadas entre los años 1998 y 2000.

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miércoles, noviembre 11, 2009

Berlin 10119

«La familia Brecht desconoce poseer algo por lo que tanto un poderoso mafioso de la antigua nomenklatura comunista de la Alemania Oriental reciclado al capitalismo más salvaje, como un rico exiliado ruso opositor a la camarilla de poder que gobierna en Rusia, e incluso el propio servicio secreto ruso (FSB, antigua KGB) no dudarán en asesinar a quien haga falta sin escrúpulo alguno. Ese algo es la joya más codiciada de los últimos cien años y que guarda en su interior un secreto largamente buscado. Y a mí, que no paso por mi mejor momento, me toca desentrañar el caso aún a riesgo de mi vida».

Así describe el personaje protagonista la trama de esta su segunda novela. Y lo describe en su propio blog.


Dorón Benatar, Berlín 10119, de Aída Berliavsky.
Ed. Autopublish, Madrid 2009.


En su día reseñé el primer libro que Aída Berliavsky, escritora mexicana residente en España, publicó con el título Dorón Benatar y el libro de los nombres muertos, (El tercer nombre, Madrid 2008).

Me complace poder reseñar ahora el segundo libro de Aída como uno de los libros amigos de este blog, que es también la segunda novela con Dorón Benatar como protagonista. Dorón Benatar es un doctor en Filosofía y Letras, treintañero, madrileño y judío, al que los avatares de la vida han conducido a convertirse en detective privado; eso sí, detective existencial, por aquello de su formación filosófica.

Siguiendo la línea anterior, la acción se ve salpicada con cuentos tradicionales de la tradición oral judía y con los preparativos de boda del primo de Dorón, David Horowitz. Tanto la familia Benatar como la familia Horowitz, venida de México, se desplazan en pleno a Melilla para la boda, ya que la novia es una joven judía melillense que desea casarse en su tierra siguiendo las antiguas tradiciones sefarditas de un casamiento al estilo berberisco.

Por otra parte, la madre del detective le pide como favor que ayude a una buena amiga, Esther Brecht, a investigar la actual situación y titularidad de la casa que la familia Brecht abandonó precipitadamente huyendo de Berlín Este la noche anterior a que el Muro se empezara a levantar. Dorón acepta el compromiso a regañadientes y viaja a Berlín para interesarse por la propiedad, pero descubre que la casa ya no existe y que sobre ese terreno se construye ahora un edificio de oficinas de lujo porque el lugar ha obtenido una enorme plusvalía. También descubre que el actual propietario es una empresa perteneciente a un miembro del antiguo partido comunista gobernante. Esa misma noche el detective es asaltado al igual que su habitación de hotel. Poco a poco, Dorón descubre que otras personas se interesan por la casa y buscan algo de un valor incalculable que llevaba encima el padre de su clienta el día que escaparon a la zona oeste.

El resto, claro está, lo dejo a la amena e interesante lectura, ahora que en estos días Berlín vuelve a ser de nuevo el símbolo del mundo libre.

Más datos sobre la novela y su entorno en el blog de 3G.

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