jueves, julio 19, 2007

De la reinserción social

La reinserción social viene siendo de largo una finalidad siempre buscada y nunca alcanzada por los sucesivos Códigos Penales y leyes complementarias. En general, la idea responde a una concepción avanzada de civilización y progreso. Pero, si les soy sincero, para determinados tipos de delitos, o mejor dicho, de delincuentes, suelo hilar fino con eso de la reinserción.

Sobre el particular, en estos días he visto propuestas imaginativas e incluso atrevidas en este sentido. Y puede que se vislumbre algo de luz al final del túnel de escepticismo que me invade en esos casos especiales.

Así, por ejemplo, contra la intolerancia, el racismo y, en definitiva, todos los productos derivados del famoso homo hominis lupus: la lobotomía.



¡Bravo, Alberto! A ver si algún día la Seguridad Social se puede hacer cargo de esta prestación.

Por otra parte, ayer leí un artículo del escritor Juan Bas en el diario El Correo, en torno a la pedofilia y sus aficionados. Como le ocurre a él, a mí «la pedofilia, quizá porque tengo una hija aún pequeña, supera mis límites de aguante» (en mi caso son dos pezqueñines). Cada uno hablamos de nuestras filias y fobias, según las circunstancias. El caso es que Bas termina su artículo con una interesante reflexión:

«En El sacerdote, dura película de Eloy de la Iglesia, el protagonista, Simón Andreu, que no puede refrenar su lujuria hacia los muchachitos y la culpabilidad lo martiriza, ya que no consigue vencer a su mente, extirpa el problema entre sus piernas con unas grandes tijeras de podar».

No sé... podría crearse una comisión de estudio como medida de reinserción. A simple vista me parece bastante efectiva.

___
___
Technoradas

10 argumentos:

ADMC dijo...

Muy bien, Egaz Monis; Premio Nobel de Medicina. Prefiero la trepanación, me parecía más humana.
Vas bien..

Sobre lo demás no opino, me da ASKO. Que lo haga el Cordón Sanitario.

Saludos,
La Piedra de la Locura ;()

Lucía dijo...

Voto a favor.

Pablo Odell dijo...

La escena de esa película es brutal... La vi de niño (sin querer) y me dejó una gran impresión.

Quizá es que el propio término "progreso" haya que ponerlo en tela de juicio: incluso en aspectos penales (¿Son las cárceles, espacios de progreso reinsertivo?).

A mí también la pedofilia me supera: sin duda es algo inconcebible desde la perspectiva de la paternidad... Como lo es el maltrato de género cuando uno comparte en pareja, como lo es la guerra cuando uno descubre amigos nuevos de otros mundos...

¿Qué relación enferma exitirá entre el culto a la juventud en nuestra sociedad y la devastación sexual de la pedofilia?...

Pedofilia, exclaitud infantil, abusos a la infancia... Homo, hominis jodiendius.

Fernando dijo...

ADMC Pozo de sabiduría, con lo del trepanador Egaz Monis... y con lo del Bosco y su adelantada piedra.
Abrazos.

Lucía Seremos una gran minoría con la estupidez de la corrección político-social, pero sus ventajas tiene que tener esto de la web 2.0, ¿no? Al menos, el desahogo.

Pablo Lo que me abruma es que, en contra del parecer general, no comparto la calificación de enfermos o locos al definir a esos sujetos. Al menos no de manera sistemática. Se nos suele presentar la idea del hombre internamente torturado por unos impulsos que le superan, que no puede evitar, y acaba sucumbiendo a ellos. Pero intuyo que la banalidad del mal juega un papel importante en muchos de estos casos.
Como posiblemente eliminaría el epíteto enferma en esa interesantísima tesis que indicas.

Kukilin dijo...

No hay enfermedad que valga, no hay nada que no podamos refrenar, poder es querer; Pero me ha impresionado la extirpación de los genitales, no he visto la película, ni la quisiera ver.

montt dijo...

Los Tiawanaku, en el sur del Perú, se trepanaban el craneo para "darle aire" al cerebro y así obtener conocimiento. Nada que ver con el homo hominis lupus, pero en general, prefiero que no se metan con mi craneo.

Saludos

Fernando dijo...

Kukilin Supongo que habrá casos en que esos sujetos no lo puedan evitar, pero lo que no me creo es que la regla general sea esa. Es demasiado bienintencionado a estas alturas de la Historia considerar todos los horrores que salen del ser humano como enfermedades mentales.
Además, vivimos en una época en que la voluntad y la responsabilidad se cotizan muy a la baja.

Montt Ni para darle aire, ni para lavarlo siquiera. Pero es que hay unos cuantos por ahí que... en fin.
Muy interesante la cultura Tiawanaku, que en mi ignorancia europea desconocía absolutamente.
Y un sincero honor la visita. Gracias.

Noemí Pastor dijo...

Las tijeras no son resuelven nada, créeme, porque dejan el cerebro intacto.

Pablo Odell dijo...

Enferma entiendo... la relación entre ambas cosas... No la aberración como enfermedad...

"El ueño de la sociedad crea monstruos que la razón no entiende"...

Fernando dijo...

Noe Ahí es donde entra en juego el complemento de la lobotomía. Vasos comunicantes.

Pablo Te había comprendido, Pablo. A quienes no entiendo son a los que cierran los ojos llamándoles enfermos, con la riqueza léxica que tiene el castellano para estas cosas.