martes, julio 24, 2007

¿¿En manos de quién estamos??

Los escritores y los lectores, quiero decir.

No es la primera vez que surgen historias de este tipo. Ni será la última. Hasta en este misérrimo blog se hizo referencia, tiempo ha, a esa variante del timo de la estampita.
A lo que voy: a estas alturas, probablemente conocerán la noticia protagonizada por ese mi colega británico aspirante-a-escritor llamado David Lassman, quien, defraudado por no llegar a hacerse un hueco en el panorama editorial con su primer libro, ha pretendido desenmascarar a quienes manejan la especulación editorial en su país, presentando firmadas con el seudónimo Alison Laydee (*) a 18 editoriales nada menos que La abadía de Northanger, Persuasión y Orgullo y prejuicio, cuyos textos íntegros pueden obtenerse fácilmente en la Red; eso sí, cambiando los títulos y los nombres de los personajes de estas célebres novelas de Jane Austen.
Se desconoce si los responsables de seleccionar originales en esas industrias papeleras llegaron a leer los textos; en caso de hacerlo, los responsables de lectura de originales, esos dominadores de los clásicos universales de todos los tiempos, no reconocieron la identidad de las obras y de su autora. El caso es que, tras las implacables sentencias de estos inmortales jueces, 15 (según otras fuentes, hasta 17) de las 18 editoriales desestimaron la publicación sin advertir el ardid.
La editorial Penguin, que hace sólo un año publicó una reedición de Orgullo y prejuicio, describía la versión de la imaginaria Laydee como una obra «original y de interesante lectura», aunque no adecuada a sus intereses. En el extremo débil de la balanza se situó la editorial Jonathan Cape, cuyo editor adjunto, Alex Bowler, sugirió al escritor que se leyera la obra original de Austen. Eso sí, Liz Foley, directora editorial de Random House, propietaria de Jonathan Cape, precisó, a modo de descargo, que Orgullo y prejuicio también fue rechazada cuando Austen la envió por primera vez en 1797 a una editora y no fue publicada hasta 16 años después. Corporativismo a través de los siglos. Reconfortante.

En plena selección de manuscritos.


Entiendo que la noticia no haya trascendido entre el común de los mortales, sobre todo en nuestro país, entre cuyos nativos abundan los aficionados a los renglones torcidos (nos pone lo teosófico). Pero, lo verdaderamente significativo es que ni siquiera escandalice en el mundo del libro al menos en la blogosfera hispana que modestamente controlo, donde el suceso se comenta en clave de simpática anécdota.

¿Es que no nos lo creemos? ¿O es que ya lo sabíamos todos? Y si lo sabemos, ¿a qué estamos jugando? ¿Cómo se llama el nombre del juego? Sería bueno conocerlo; para iniciarse, pongamos por caso. Y todas esas entrevistas a los gurús de la edición industrial papelera (pongan ustedes los nombres), en las que nos cuentan épicas historias para no dormir sobre el titánico esfuerzo que recae sobre sus hombros (y no la chinita que carga Telémaco, peccata minuta), ¿podemos considerarlas como lecturas para el baño, con opción al reciclaje orgánico de su formato? En tal caso, sería un detalle que las publicaran con celulosa más fina y de, al menos, doble capa.

Envidioso y resentido que es uno, oiga. Qué le vamos a hacer. ¿O es que aún no se habían dado cuenta?

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(*) Jean Austen firmaba como A. Lady al principio de su carrera.


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Technoradas

15 argumentos:

M@k, el Buscaimposibles dijo...

En otra escala, creo que es algo parecido a lo que ocurre en la industria musical (énfasis en lo de industria). A veces en la televisión caigo en un anuncio de teletienda de una colección de discos de los años 60 y 70, con imágenes de los artistas actuando, y no puedo sino pensar que en la época de "trinfitos" y niñ@s guap@s en que vivimos ninguno de los clásicos de aquella época saldría hoy a la luz de forma original. La calidad parece que no vende, a no ser que hablemos de ese sucedáneo de la calidad que le da a las cosas su uso multitudinario.

Lucía dijo...

No sabía nada de historia pero no me sorprende en absoluto. Supongo que como casi todo en esta vida o tienes padrino o no te casas. Aunque intentes publicar un libro de Jane Austen con tu nombre como no te avale alguien de reconocido prestigio lo llevas claro.
Un abrazo y no te desanimes, a veces hay golpes de suerte.

Kukilin dijo...

Dime Fernando ¿Conoces un lugar donde no exista la corrupción ó el chantaje? si es así dímelo.
No te amargues, no vale la pena.
Un abrazo.

Fernando dijo...

M@k Supongo, o más bien sé, que ocurre en todos los ámbitos de este Gran Teatro del Mundo. Si ya estaba meridianamente claro según Calderón en el XVII, qué vamos a descubrir en el XXI...
Pero estos son los puntos en que comprueba uno, al igual que todos los del barrio, que se ha quedado aislado en territorio enemigo.
Un abrazo.

Lucía Creo que el aval de alguien con reconocido prestigio es mucho más débil que el aval de un accionista importante.
Un abrazo.

Kukilin Sí que conozco uno: en este barrio y sus aledaños donde charlamos y compartimos nuestras cosas ;)
Muchas gracias por el apoyo, pero de todos modos no creas que me amargo; a estas alturas de la vida, sigo las reglas del juego, como no puede ser de otra forma.

Noemí Pastor dijo...

Querido Fernando, me vas a perdonar, pero la culpa es sólo tuya por no escribir sobre catedrales, feministas del medievo, sombras del viento, niños brujos, carminas y cachulis. Otro gallo te cantaría.

Telémaco dijo...

Tampoco se yo como se llama este juego, ni siquiera conozco con precisión cuales son sus reglas, pero no sólo se juega en el mundo editorial, Fernando te aseguro que se juega en todos los mundos.

Talento, racionalidad, esfuerzo, motivación, actitudes, aptitudes... son conceptos que maneja nuestra razón y con los que formamos reglas y pautas de comportamiento, pero que son intrascendentes para nuestro lado emocional, que es el que tiene siempre la última palabra (y también la primera).

Pablo Odell dijo...

¿Hubiera sido best seller Dan Brown en el siglo XVIII o lo hubieran quemado por ereje?

La relación entre escritor, editor y lectores, está hoy muy convulsionada... Por decirlo suave...

Pienso que la relación entre Austen y la sociedad de su momento, es distinta a la de sus textos, en relación a la sociedad actual... Y, teóricamente, sólo teóricamente, la figura del editor ha de trabajar como bisagra...

Quizá se ve más claro con Galdós.... ¿Triunfaría hoy "La de Bringas" o sería deshechada por carencia de violencia, sexo y enjundia?

¿Qué hubiera pasado si Austen hubiera fogueado su novelismo a base de televisión, cine e internet?...

Fernando dijo...

Noe Vaya, reconozco que me has puesto en mi sitio. En fin, veremos qué se puede hacer.

Telémaco Sí, ya sé que pasa en todos los mundos donde abre uno la puerta para ver qué hay.
Yo siempre he intentado combinar o compatibilizar las dos vertientes personales, racional y emocional, por eso de buscar el equilibrio... pero, como casi siempre, sale uno trasquilado de las vías intermedias.

Pablo Tacho esas preguntas por capciosas :D
Es muy significativa esa idea del editor como bisagra, pero, como bien dices, es mera teoría.
En el fondo ya sabemos todos de qué va todo esto, pero un desahogo cáustico viene bien para mantener el tono.

La Colombina dijo...

Tampoco conocía la historia... la difusión de estas noticias corre por el mismo lado de su carácter supongo.
Coincido con telémaco de que es algo presente en todos los mundos... pero en verdad lo primero que se me ocurrió es que pertenece a un mundo muy amplio que es el de los discursos, ahí adentro se entreveran miles de historias parecidas o diferentes que corren distintas suertes.
Pero si estoy segura de que un libro es reconocido no solo por su autor y por lo que dice sino por todos sus intersticios, no visibles en la obra, pero presentes todo el tiempo... su relacion con el mundo que lo rodea.
No defiendo a las editoriales eh! pero no tiene fin enojarse. Tal vez es parte de la historia...

no me quiero extender muchisimo, pero escuche un caso parecido acerca de una publicacion en antropologia, cuando surgió el postmodernismo, un investigador escribio una falsa investigacion y despues la uso para criticar a los postmodernos...

en fin, me fui.

Fernando dijo...

Colombina Sí, ha habido otros casos parecidos y, como dices, es parte de la historia. Y lo que me enoja no es el caso en sí mismo, sino que a nadie le afecte y a nadie le importe, y tengamos que seguir siempre con las mismas reglas.
Un saludo.

malvisto dijo...

En realidad: no está mal que pase. El buen libro siempre será encontrado por el lector. Otra cosa es el purgatorio editorial...

comopompasdejabon dijo...

Hola, me he colado en tu blog desde el de Lucia, nuestra querida calavera.
Veras en la pasada feria del libro en mi ciudad, busqué poesía, iba de un stand a otro... nunca estaba en los mostradores... eso no se vende.
En España le damos un Premio Cervantes a un poeta pero no leemos sus libros...eso si vamos por el Louvre buscando rastros de sangre.
Saludos de jabón y animo ahh se me olvidaba los haikus de jazz si te los publican...tal vez si probaras por la via zen..

Fernando dijo...

malvisto Creo que, para algunos, en el mundo editorial no hay paraíso ni purgatorio: todo es infierno :D
Gracias por tu visita.

Pompas Hermoso el perfume de este jabón. Amable y poético.
Probaremos todas las vías.
Gracias por colarte.

malvisto dijo...

DE todas maneras creo que siempre van a existir los pasables. Anagrama, por ejemplo: su catálogo me parece excelente.
Saludos,

Fernando dijo...

malvisto Sí, por supuesto que lo es, y alguna más. Pero, ¿quién tiene el poderoso don de llegar hasta los oídos del señor Herralde? ¿Qué cancerberos lectores tiene uno que sortear para ser visible? Ahí está lo peliagudo. E incluso se me ocurren preguntas más macabras aún: ¿qué caso le harían, por ejemplo, a Paul Auster, si les mandara un manuscrito con seudónimo? >:->
Un saludo.