Más sobre comentarios y conversaciones

Cuando publiqué hace algunos días la entrada “Comentarios. Conversaciones” suponía, he de confesar, que tendría cierta repercusión en cuanto a la medida de comentarios a recibir, por cuanto que se trata, al decir de Ana, de un hermoso juego, toda una liturgia, abrirlos, degustarlos, pensarlos y esperar el siguiente… en la que todos participamos casi diariamente; esa nueva partida de crecimiento personal a través de la cual podemos ver las cosas desde otro prisma y ser un poco más abiertos en nuestras opiniones, como atina La interrogación. Pero el asunto se me ha ido de las manos.
Así.
Lo que no esperaba, y sigo sincerándome, era esa avalancha de comentarios (para este humilde blog, veintiuno son una avalancha), así como tamaña calidad, emoción e inteligencia en aquéllos. Y no, claro está, porque ustedes, comentaristas habituales, carezcan de tales competencias, pues sobradamente las han demostrado a lo largo de muchos meses, sino porque tengo la sensación de que en este caso, dicho en términos coloquiales, han echado el resto. O puede que simplemente se trate de una cierta incapacidad, por mi parte, de asumir lo sorprendente que es la comprobación de que un pensamiento propio expresado imperfectamente siempre a través de la palabra, el combustible, podía despertar los mas dispares pensamientos, réplicas, disconformidades, aprobaciones o sus contrarios tal como lo define Pompasdejabón.
Comoquiera que no me siento capaz de responder una a una tanta carga de profundidad, me he limitado a agradecérselo con el mismo calado y a apresurar estas líneas en un vano intento de expresar lo inaprehensible. Aun en el supuesto, meramente hipotético, de ser capaz de poder responder a cada apreciación, a todo ese inmenso diálogo, agotaría mis escasos recursos dialógicos y temporales.
Me quedaría entrampado en esa única entrada, formando entre todos un auténtico ensayo sobre las conversaciones en la red, sus efectos y consecuencias; lo que es incompatible con una verdadera conversación, cuya sal reside en el vaivén caótico, en los saltos, apreciables o no, de un tema a otro, de un contertulio a otro, sin llegar a veces a otro destino aparente que el enorme deleite de la palabra compartida y la riqueza del aprendizaje continuo.Y es que, como dice Telémaco, cuando dos personas dialogan, la información está viva y se convierte en conocimiento al fluir entre ellos. Ellos, ellas, conoces a personas que sientes cercanas a ti y que con el tiempo llegamos a sentirlos como parte de nuestra vida, dicen con gran acierto Magda y Lucía.
Al final, todo puede resumirse en lo más sencillo. Y lo ha tenido que hacer el boss, claro está, no sin retranca: hay que ver lo que nos gusta hablar... se ve que los nietos lo van a llevar crudo con sus abuelitos.El presente lo sanciona La Colombina: mientras tanto, toca vivir.
___
___
Technoradas comentarios conversación placer



12 argumentos:
Ufff, me van a salir los colores,
ver tantas veces mi nombre danzando por otro blog,
no sé,
podré soportar tanta fama?
Bueno, si que fue una avalancha de comentarios, pero no debería de extrañarte, tus comentaristas son fieles seguidores de tus entradas.
En mi caso, no hay día que no me pase por mis lugares preferidos, en los que tu "Territorio comanche" se encuentra.
Es lectura de obligado cumplimiento, lo cual llevo a cabo con gusto, y desde el tuyo, siempre cae alguna otra página para ampliar información u otros blogs.
En el fondo, habéis sido vosotros los que me habéis abierto las puertas de este mundo de blogs.
Cuando empecé hace año y pico, no tenía ni un sólo comentario durante muchos meses,
triste,
pero ahora me enorgullezco de mis 60 visitas algunos dias y de la gente que me lee, como tú.
Un abrazo agradecido,
ana.
me acerco por primera vez y te encuentro disfrazado de pirata, el m�s querido, y �nico, disfraz de mi infancia. Gracias por la visita.
Mira si nos gusta hablar Fernando que voy a añadir algo el comentario original y que se me olvidó decirlo en su día. Además de todo aquello el blog ha despertado en mí nuevas inquietudes: la fotografía. Antes del blog ni se me hubiese pasado por la cabeza pero ahora he visto trabajos muy buenos en la red y me ha picado el gusanillo. Desde luego que lo mio es puramente anecdótico pero me divierte buscar cosas que fotografiar.
Al final vas a conseguir convertirme en una charlatana, yo que siempre fui calladita y buena "escuchadora".
Me callo para mandarte un beso, que sino es imposible.
Mientras tanto toca vivir... que no es poco. Ardua tarea, y hacerlo lo mejor posible para que cuando tengamos que contarlo a esos nietos, haya algo de lo que hablar. :) Besos.
Yo, es estos casos, me siento delante de la pantalla, me preparo un café y sonrío de medio lado, medio sorprendido, medio alagado, medio soberbio, mientras admiro que también en internet hay cabezas con las que medirse.
Siempre he pensado que lo mejor de todo esto es la cháchara.
Acabo de llegar, aprovechando el rastro que has dejado en mis moreras y una pausa en mi trabajo.
He leído con mucho interés los comentarios y tus reflexiones. No puedo opinar por lo demás, pero en mi caso, me ocurre que me gustaría disponer de más tiempo para que mis visitas pudieran ser más intensas y mis comentarios más inteligentes y que el cansancio no interfiriera en la dedicación que todos y cada de los que leo y observo a través de mi pantalla se merecen.
No iremos conociendo, espero.
Besos, Fernando.
Mi arma, es que el que vale, vale y el público es muy agradecido y como es muy agradecido, vas tú y escribes más, Entonces la avalancha se pone en fila para seguir leyendo y... en ná, chaval firmando autógrafos y ¿sabes por qué? PORQUE ERES GENIAL. Yatá, dixit yo
Y además del autógrafo no podrías adjuntar un billete de 5oo euros, digo ;) por pedir...para el alquiler ¡por supuesto!.
En definitiva lo único que cuenta es encontrar ese hola del amigo que es lo que más vale y reconforta, allá va el mio.¡ AL(h)Ó!
(más un beso siempre)
Ana El orgullo es mutuo. Yo creo que, en la mayor parte de las ocasiones, cuando alguien tiene algo interesante que decir, acaba siendo escuchado. Y si, además, lo expresa con imágenes, palabras y sonidos emocionales, las 60 visitas se quedarán cortas.
Nos seguiremos leyendo, porque es un placer.
Un abrazo obrigado.
Cacho de pan Esa imagen, más que un disfraz, es ya todo un símbolo en mi casa real y en ésta virtual.
Muchas gracias.
Lucía Pues mira que también me gusta cuando te pones charlatana ;)
También dice mi dueña que se ve a la gente desde otro ángulo que en el fragor de la vida cotidiana no se aprecia.
Yo he tenido que soportar no pocas burlas por mi tendencia a ser calladito, pero así seguiré.
Un beso para seguir escuchándote.
Carlota Bueno. Si llegamos a tener nietos, a algunos que aún llegamos a hacer la mili de doce meses, nos quedaría ese recurso. Para desesperación de alguna abuela, claro :D
Un beso.
Rafael Curiosa coincidencia. En lo del café (¿cómo conversar sin un café?) y en esa múltiple sensación de sorpresa, halago y medición entre pares. Magnífico.
Noe Y el comadreo ;)) (y compadreo)
TesaTienes el mismo mal que parece ser que padecemos muchos otros: el tiempo. No es poco el esfuerzo que tenemos que hacer para mantener nuestro huequito virtual y para seguir a nuestro vecindario en su interesante discurrir. Pero merece la pena, por supuesto.
Nos iremos conociendo, seguro.
Mª Ángeles Si vamos a empezar a sacarnos los colores las unas y los otros, mejor… seguimos haciéndolo :D
Muchas gracias por la sentencia.
Capitana ¡Por dinero va a ser! Mira que soy de Bilbao, pues…
Sí, pero es que esos holas casi siempre van acompañados de una palabra reconfortante o un pensamiento imprescindible. Y, para regodeo, encima algunos llevan un beso.
Como dijo Gershwin en una de sus grandes canciones: who could ask for anything more?
¿Qué más se puede pedir?
Un beso.
Andrés Estas peculiares conversaciones tienen esa paradójica ventaja: se pueden mantener en el mismo espacio con tiempos distintos. Aunque tiene el inconveniente de carecer de la inmediatez de una conversación en persona, sí tiene la ventaja de no estar limitada en el tiempo.
Genial la imagen del ramillete.
Un abrazo.
Qué gran ideda ha tenido; con razón la avalancha. orque nada mejor que la cháchara, la ahbladura, el salto; pero también esto de compartir vivamente. Mientras tanto, ni siquiera ya vivir. Hablar.
Andrés Hablar es vivir. Hablamos y compartimos porque estamos vivos. Pocas pruebas de vida hay mayores que ésta. Al menos, yo me siento vivo hablando, aunque sea virtualmente, y compartiendo.
Vivamos.
Publicar un comentario en la entrada