Dialéctica (I). Tesis.
«Lo que voy a decir es algo que saben todos los escritores inteligentes que aman los libros tanto como para escribirlos como si los acariciaran: por mucho que satisfagan al autor y por mucho que terminen con un "fin" de lo más apropiado, hay novelas cuyos protagonistas continúan con sus aventuras en la imaginación del escritor fuera del libro una vez impreso. Algunos autores del siglo diecinueve intentaron narrar dichas aventuras en segundas y terceras partes. Otros, aquellos que no querían caer en las trampas de tener que forjar de nuevo un mundo ya firmemente establecido, añadían un capítulo al final de la novela en el que se agotaban a toda velocidad los posibles futuros de los protagonistas como si quisieran acabar así con aquella vida nueva y peligrosa que el libro podía continuar por sí solo. Y así leemos: "Años después Dorothea regresó con sus dos hijas a la granja de Alkingstone..." o "Por fin se arreglaron los asuntos de Razarov y ahora disfruta de unos buenos ingresos...", etcétera. Pero hay otro tipo de libros que viven sus nuevas vidas en la imaginación del autor, no gracias a las imprevistas aventuras de sus protagonistas, sino simplemente por las propias historias que cuentan. El libro cambia continuamente en la mente del escritor gracias a las nuevas ideas, imágenes y preguntas que le bullen en la cabeza, a ciertas oportunidades perdidas, a las reacciones de los lectores y de buenos amigos, a los recuerdos y a determinados proyectos. Al final, la imagen del libro que el autor tiene en la cabeza empieza a no parecerse a la que se vende en las librerías y que en un principio había pretendido, y al escritor le gustaría recordar cómo surgió aquel monstruo que se le ha ido de las manos. (...)»
Orhan Pamuk. Nota final a El castillo blanco. (Traducción de Rafael Carpintero Ortega) .
Cierto, querido Orhan. Una vez creados, los personajes funcionan por sí solos. Nadie los domina; ni siquiera el propio escritor.
Por eso algunos hemos empezado a quitarnos de enmedio, a separarnos de la trama, si es que existe, y nos limitamos a observarlos; si acaso, a contar lo que hacen, a reproducir lo que dicen. Ni siquiera a describirlos. Como una relación sin compromiso.
Pensamos en una forma de entender la creación más abierta al lector, para que con sus sentidos y su inteligencia pueda acabar de definir personajes o construir historias a partir de piezas de información parciales y, en parte, inconexas. Pensamos en la relevancia de las frases, para que una tras otra sean capaces de transmitir emoción; en su expresividad, elocuencia, pertenencia, profundidad... Y en un nivel inmediatamente superior, pensamos en las situaciones: una red de experiencias, un presente fragmentario e imperfecto en su acontecer, sin planteamiento, nudo y desenlace.
En fin, parafraseando a Pamuk, queremos libros que vivan sus nuevas vidas en la imaginación del lector, simplemente por las historias que cuentan.
Pensamos en una forma de entender la creación más abierta al lector, para que con sus sentidos y su inteligencia pueda acabar de definir personajes o construir historias a partir de piezas de información parciales y, en parte, inconexas. Pensamos en la relevancia de las frases, para que una tras otra sean capaces de transmitir emoción; en su expresividad, elocuencia, pertenencia, profundidad... Y en un nivel inmediatamente superior, pensamos en las situaciones: una red de experiencias, un presente fragmentario e imperfecto en su acontecer, sin planteamiento, nudo y desenlace.
En fin, parafraseando a Pamuk, queremos libros que vivan sus nuevas vidas en la imaginación del lector, simplemente por las historias que cuentan.

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Technoradas Orhan Pamuk tesis libros Tres Gymnopedias



12 argumentos:
Sí creo que de alguna manera los libros toman vida propia en cada lector. Porque cada uno lo ve, lo siente, lo vive de forma diferente. En cuanto al autor, sí creo al final pasa a ser un mero observador de las vidas de sus personajes... se limita a contar lo que ve. Un abrazo
Hay ciertos personajes tan queridos para los lectores, que algunos se animan a escribir continuaciones. (http://es.wikipedia.org/wiki/Fanfiction)
Hay gente más osada, que publica sus obras, no siempre de manera acertada (ud sabe mi aprecio por las Lindas Berdoll).
Creo que son unas pretensiones geniales, que los personajes tengan vida propia, ser como su madre, darles la vida y dejarles en libertad.
Un beso libre,
ana
Carlota En efecto, yo así me siento cuando escribo: como un mero notario, un dador de cuentas de las acciones y, en su caso, palabras de los personajes. Y creo que esa sensación, o realidad, proviene del hecho de ser lector principalmente, porque, vuelvo a coincidir, en la lectura el libro que hay ante nuestra mente toma forma o vida propia según cómo seamos cada cual, o cual sea nuestro estado de ánimo, forma de pensar,... Me alegro mucho de esta coincidencia y espero que haya muchas más.
Un abrazo.
Luciana Es que eso no tiene nombre, y tendría que haber leyes penales severísimas contra esos atrevimientos :D
La osadía es lícita e incluso deseable, pero para obras propias, no para quebrar las obras ajenas, sobre todo si son admirables e irrepetibles (que, claro está, casi siempre son las víctimas de esos atropellos).
Ana Es que no son pretensiones: es la realidad. Cuando a un personaje le das una parte de ti, es como si tomara vida propia; se planifica su vida: su trayectoria, sus actos, sus relaciones, incluso sus palabras… pero de alguna manera ellos mismos son los que deciden e incluso cambian esa planificación inicial. Y lo único que se puede hacer es ir detrás de ellos, tomando notas de lo que dicen y hacen para pasarlas luego a limpio. Como si todo lo que tuviera que ver con la creación implicara necesariamente libertad.
El beso, de personaje.
Fernando,
me alegra saber que Tres Gymnopedias ha visto la/otra luz. ¡Felicidades!
Enhorabuena, Fernando por tu nueva obra.
Un saludo
Neus También tú has tenido un papel en este alumbramiento, como ha demostrado Txetxu. Y como también ha dicho, esperamos sorprenderte un poco.
Muchas gracias.
Óscar Muchas gracias. Un placer verte por aquí, de verdad. Espero que sigamos compartiendo foros.
Me puedes decir el cuadro de la portada si es un montaje de varios cuadros o es uno en sí, es que no aprecio bien la imágen la verdad. Y de quien es o corre a cargo de quien. Es bonita.( Buen gusto el de este chico, Fernando, lo conoces?) Mila muxu.
Wodehouse El cuadro es Las señoritas Vickers, de J. S. Sargent. Durante el colocón de arte que pillamos en la exposición Sorolla-Sargent de hace año y medio este cuadro se me vino encima: ¡ésa es!, me dije, ¡esa es la imagen que estoy buscando! Y ahí está. En la entrada Sugerencias (que creo te perdiste por motivos obvios) si pinchas en la imagen creo que se aprecia mejor, aunque está un poco recortado por los costados.
Mola el muxu.
Cierto es que te viene esta pintura como anillo al dedo, de esas cosas que van en tu busca y no tú en la suya...los misterios y la magia de la vida. pero para encontrarse con esto hay que llevar los ojos abiertos y no cerrados por la vida...un beso y zenkius.
Loto En ciertos momentos uno va como unas castañuelas y con los ojos como un niño. Pero en otros muchos, qué esfuerzo hay que hacer algunas veces para que no se te cierren, ¿verdad?
Ay, hijo mío, grandes verdades dices sin duda...lo malo es que no te dan a elegir, tienes que seguir sin más...aunque lo que veas sea turbio. un besazo.
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