sábado, mayo 10, 2008

De ratones y humanos


De Ptiluc, dibujante francés de BD.


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Technoradas |

8 argumentos:

carlota dijo...

Supongo que les parece gracioso la que se armó, aunque no fueron los únicos culpables. Un beso, buen fin de semana.

Lucía dijo...

¡Qué bueno, Fernando!

Que paséis un feliz domingo.

Besos.

WODEHOUSE dijo...

Se parten!
Tienes estas genialidades que me pillan por sorpresa, por eso vengo con tanta ilusión a ver qué fechorias nuevas nos regalas cada día...un beso. Ya pronto dos años tu blog no?

Luisa Cuerda dijo...

Siempre me han gustado las ratas. Me han parecido uno de tantos animales expiatorios de la sombra que él ser humano no quiere asumir de sí mismo. Por suerte, a la inocencia se la puede destruir, pero no corromper y, más allá de todos los horrores hay un después, donde reina la risa.

Genial, el dibujo, genial que lo hayas traído a Territorio Enemigo. Sólo un pirata con un parche en un ojo y un chupete en la boca podría haberlo hecho.

Oscar Alonso Alvarez dijo...

Sutil, muy sutil te veo después de tu incursión en Sevilla.
Un saludo.

Apostillas literarias dijo...

Una muy hermosa ilustración, Fernando. De colección.

ana dijo...

Fernando,
yo vengo a dejarte mi "hasta pronto".
Estaré una temporada fuera de todo este remolino bloguero que me arrastraba sin remedio al fondo.
Cuando vuelva, que supongo que volveré, ya me pasaré a saludar.
Te mando hoy un beso de despedida, puro y duro.
Hasta pronto!,
ana

Fernando dijo...

Carlota
Sí, aún tienen en la memoria lo del flautista de Hamelín y lo del veneno por las esquinas, y no van a perdonar tan fácil.
Un beso.

Lucía
Es que tengo buenas maestras ;)
Un abrazo.

Lotus
Bueno, mi único mérito es haberlo posteado. Ya me gustaría a mí idear esas imágenes.
Creo que cumplimos más o menos al mismo tiempo, así que...
Un beso.

Luisa
Lo cierto es que a mí no me gustan, pero comparto la idea de que han servido de expiatorio de nuestros defectos y debilidades, como las serpientes, los lobos y otros tantos. O quizá odiamos el reflejo de ese instinto de supervivencia a toda costa y en las peores condiciones, que compartimos con ellas; como compartimos las ciudades.
Gracias por ese requiebro filibustero; me ha encantado.

Óscar
Quizá no tan sutil. A veces me veo como las ratas, operando en el subsuelo de algunos territorios poco afectos a lo nuevo y lo distinto.
Un abrazo.

Magda
Pues ya sabes, te la regalo con toda la ilusión.

Ana
No me imaginaba que llegara a ver un comentario tuyo tan desesperanzador. Espero que sea realmente hasta pronto. O incluso hasta tarde, pero siempre hasta la vista.
Te esperamos.