Dorón Benatar
Dorón Benatar y el libro de los nombres muertos, Editorial El tercer nombre, Madrid 2008.
Dorón Benatar es la primera novela de Aída Berliavsky, escritora mexicana residente en España.
Dorón Benatar es la primera novela de Aída Berliavsky, escritora mexicana residente en España.
A vueltas con el eterno retorno. A los clásicos, me refiero. Si hace algunas semanas escribí en torno a otro libro amigo y su relación con la vida y los sueños escrito por otra autora mexicana, ahora es el turno de referirme a otros seres de los que las enciclopedias afirman haber existido, como H. P. Lovecraft y D. Hammett. ¿Será que la impronta clasicista de don Carlos Fuentes crea escuela?
Pero vayamos por partes. Dorón Benatar es también el nombre de un doctor en Filosofía y Letras, treintañero, soltero, madrileño y judío, cuya mayor aspiración en la vida sería ocupar una cátedra de Filosofía en alguna Universidad, pero al que los avatares de la vida han conducido a abrir una oficina en un velador del café del Círculo de Bellas Artes, donde recibe a su clientela y empieza a ocuparse de los asuntos que le encomiendan, a saber: confirmar infidelidades conyugales. Es decir, es detective privado; eso sí, detective existencial, por aquello de su formación filosófica. Y su vida se altera notablemente cuando, a través del negocio de librería anticuaria de su padre, le encargan algo bien distinto: recuperar un valioso libro, un códice del siglo XVII, que ha sido robado en el domicilio de un viejo amigo del progenitor. Libro que resulta ser una copia del Necronomicón, el libro de los nombres muertos
Esta primera novela de Aída Berliavsky responde en buena parte al canon de la novela negra, incorporando componentes tales como la trama con asunto turbio, asesinatos, desapariciones, bajos fondos, tribus urbanas, policía, crimen organizado... Pero sólo en gran medida. Este libro contiene también varios elementos diferenciadores; al menos respecto de la literatura de esta índole (no me gusta hablar de géneros) escrita en castellano. Así, el personaje principal, por diversas circunstancias, vive muy ligado a su familia, una familia judía española, con sus correspondientes usos y tradiciones; pertenece a una comunidad que, aunque perfectamente integrada en la sociedad, es muy minoritaria y, por cuestiones históricas y sociológicas, procura no hacerse notar en absoluto.
Pero vayamos por partes. Dorón Benatar es también el nombre de un doctor en Filosofía y Letras, treintañero, soltero, madrileño y judío, cuya mayor aspiración en la vida sería ocupar una cátedra de Filosofía en alguna Universidad, pero al que los avatares de la vida han conducido a abrir una oficina en un velador del café del Círculo de Bellas Artes, donde recibe a su clientela y empieza a ocuparse de los asuntos que le encomiendan, a saber: confirmar infidelidades conyugales. Es decir, es detective privado; eso sí, detective existencial, por aquello de su formación filosófica. Y su vida se altera notablemente cuando, a través del negocio de librería anticuaria de su padre, le encargan algo bien distinto: recuperar un valioso libro, un códice del siglo XVII, que ha sido robado en el domicilio de un viejo amigo del progenitor. Libro que resulta ser una copia del Necronomicón, el libro de los nombres muertos
Esta primera novela de Aída Berliavsky responde en buena parte al canon de la novela negra, incorporando componentes tales como la trama con asunto turbio, asesinatos, desapariciones, bajos fondos, tribus urbanas, policía, crimen organizado... Pero sólo en gran medida. Este libro contiene también varios elementos diferenciadores; al menos respecto de la literatura de esta índole (no me gusta hablar de géneros) escrita en castellano. Así, el personaje principal, por diversas circunstancias, vive muy ligado a su familia, una familia judía española, con sus correspondientes usos y tradiciones; pertenece a una comunidad que, aunque perfectamente integrada en la sociedad, es muy minoritaria y, por cuestiones históricas y sociológicas, procura no hacerse notar en absoluto.
Este elemento, el judaísmo de Dorón y su familia, lleva a otros igualmente específicos, tales como el sentido del humor y las historias de tradición oral, dos de los componentes representativos de la cultura judía. No son escasas las muestras de ironía (por parte de los personajes y de la narradora) y humor, con frecuencia autoparódico, que se intercalan en las páginas de la novela. Y también resulta curioso cómo se intercalan, como síncopas en la trama, relatos breves propios de la tradición oral asquenazí, que se ponen en boca de la madre del protagonista (la figura de la madre ha sido la correa de transmisión de la fe y la cultura judías a lo largo de milenios).Siguiendo esa estela de los clásicos que apuntaba al principio, no sólo son destacables en la intriga las referencias al Necronomicón tantas veces citado en sus relatos por Lovecraft, sino también la utilización del aterrador libro como lo que A. Hitchcock denominó MacGuffin. Todo el montaje de la trama, la acción de los personajes, gira en torno a la posesión de ese MacGuffin, ese objeto; un objeto que todos codician y del que, en el fondo, nada concreto se sabe. ¿Recuerdan el halcón maltés de la novela homónima de Hammett, película incluida? ¿O el maletín de Ronin? Por poner dos nítidos ejemplos.
Dorón Benatar es un buen libro, escrito con oficio transformador de buena escritora, con mucha imaginación y sin complejos. Al parecer, va por su tercera edición, y alguna gente del cine anda interesado en su posible adaptación. Y es que las cosas bien hechas, bien parecen. A pesar del esfuerzo de unos cuantos editores.
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Technoradas | Dorón Benatar Aída Berliavsky



6 argumentos:
Ay que ver Fernando, cómo ya lo ibas pronosticando en Septiembre. Vaya un olfato y es que las cosas bien hechas bien parecen y además, añado, no hay que repetirlas...es la ventaja. Se lo digo a mis hijos: "hacedlo bien y así no hay que volver". Un besazo.
Gracias por tus recomendaciones.
Un abrazo.
Besos, buen fin de semana!
Wodie
Por desgracia, en esta España mía, esta España nuestra no es lo más frecuente encontrarse con las cosas bien hechas. Los niños, de todos modos, nos acostumbramos a las cosas bien hechas y queremos repetirlas una y otra vez. Lo malo es la repetición no querida.
Otro besazo.
Mª Jesús
Muchas más a ti por tus visitas y tus abrazos.
Que te guste.
Gracias, Mita.
Un beso.
Espero leerlo, pero no he visto esta editorial aquí en Mx. Quizá si lo pido a la librería...
Bien por los libros de nuev@s autores. Y recomendados, mejor.
Saludos
Coro
No creo que en México tenga una distribución normal, pero no sé si habrá otra forma de hacerse con el libro que no sea muy costosa.
Lo mejor sería preguntárselo a la propia Aída a través del blog de la novela o de la página web del libro.
Un saludo.
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