36 paraqués de la Literatura
Hace unos días se publicó en El País una joya de memoria culta y leída, firmada por el escritor mexicano Emiliano Monge.
En Literatura, ¿para qué? nos da treinta y seis motivos por los que la literatura forma parte de su vida, de los cuales yo he espigado una decena, escogidos entre el azar y la subjetividad.
No me acuerdo de la Primera Guerra Mundial pero la leí hace tiempo.
No me acuerdo de ninguna mujer de principios de siglo que no sea Margarita.
No me acuerdo de qué color era el sillón en el que escuché caer el hacha de Raskólnikov. Un sonido apagado que aún corta en mis oídos.
No me acuerdo de ningún cacique mexicano que no se parezca a Pedro Páramo.
No me acuerdo de cien años a menos que estén tan apretados.
No me acuerdo de 1984 aunque recuerdo 1984.
No me acuerdo de un viaje mejor que del que lleva de la cama al escritorio.
No me acuerdo de un calor tan sofocante como el capaz de derretir un par de alas en el aire.
No me acuerdo de haber visto una serpiente que no se alimentara de elefantes.
No me acuerdo de haberme asomado al agujero hasta que encontré a mi Alicia en su caída.
Quien desee ver los restantes, puede acceder al artículo.
Al hilo de estos paraqués, que también leí en Tökland, les recomiendo seguir la iniciativa de su ya 4º Verano de Fotografía y Lectura. Imágenes lúdicas, hermosas y refrescantes, affaires estivales entre libros y lectores.
En Literatura, ¿para qué? nos da treinta y seis motivos por los que la literatura forma parte de su vida, de los cuales yo he espigado una decena, escogidos entre el azar y la subjetividad.
No me acuerdo de la Primera Guerra Mundial pero la leí hace tiempo.
No me acuerdo de ninguna mujer de principios de siglo que no sea Margarita.
No me acuerdo de qué color era el sillón en el que escuché caer el hacha de Raskólnikov. Un sonido apagado que aún corta en mis oídos.
No me acuerdo de ningún cacique mexicano que no se parezca a Pedro Páramo.
No me acuerdo de cien años a menos que estén tan apretados.
No me acuerdo de 1984 aunque recuerdo 1984.
No me acuerdo de un viaje mejor que del que lleva de la cama al escritorio.
No me acuerdo de un calor tan sofocante como el capaz de derretir un par de alas en el aire.
No me acuerdo de haber visto una serpiente que no se alimentara de elefantes.
No me acuerdo de haberme asomado al agujero hasta que encontré a mi Alicia en su caída.
Quien desee ver los restantes, puede acceder al artículo.
Al hilo de estos paraqués, que también leí en Tökland, les recomiendo seguir la iniciativa de su ya 4º Verano de Fotografía y Lectura. Imágenes lúdicas, hermosas y refrescantes, affaires estivales entre libros y lectores.
Es por eso que el objetivo del francotirador voyeur no se pudo resistir a esta lectora perdida entre la espesura. Perdón, perdida no, acompañada de su libro.
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Technoradas | literatura


22 argumentos:
¡Qué sugerente entrada! Ahora mismito me meto en el artículo, gracias por la reseña y tu entusiasmo.
Un abrazo entre la fronda
Caramba, yo pensé que era una bailarina sujetándose los tules :)
Ha sido imposible abrir el enlace para ver el resto de los ¿paraqués? pero sin dudarlo me quedo con el alma de Principito que todos llevamos dentro y no queremos que se acabe.
Besos Fernando, mis excusas por tantas ausencias.
Me gustó mucho. Tanto el artículo como la foto.
Investigaré más sobre ellos.
Gracias Fernando por estas joyas que nos das.
Un abrazo.
Muy buen artículo para justificar nuestro amor por los libros.
Al igual que el autor, no recuerdo haber querido ir a África hasta que se volvió una cuestión personal.
Saludos muy fríos desde el sur.
Fernando
Me encantaron sus razones; las 36 (ya me bajé el artículo de El País)
Gracias Fernando por compartírnoslas.
Un abrazo
No me acuerdo de ningún árbol bajo el que no quiera sentarme a leer.
Jo, qué bonitos paraqués. Me han hecho recordar una frase (no me acuerdo de quién): gracias al cine hemos aprendido todos y todas a besar.
¡¡Hola Fernando!!
Pues yo de tus ¿para qués? sin duda alguna me quedo con los dos del realismo mágico, Juan Rulfo y su Pedro Páramo y mi super favorito 100 años de soledad de García Marquez. Aunque, como guinda primorosa y si me lo permites, también me llevo "el Principito" con su sombrero, que en realidad era una boa constrictor haciendo la digestión de un elefante, pero...¡¡qué preciosidades de libros!!
Y tú chica lectora... ¿De verdad la encontraste así sola en el campo? ...Es valiente, la chica.
Un abrazo grandote
Hola, me encantó esta reseña y... ¡si serán necesarios los libros en nuestra vida!
bss
Mi paraqué ha estado ligado siempre a mi libro de filosofía de bachiller, fue un amor mutuo a primera vista, él me comió la moral y yo tuve que devorarlo.
Una de las cosas por las que yo escribo precisamente eso esa: acordarme de las cosas que pasaron, porque mi memoria es pésima.
Un beso y gracias por ponernos aqui la lista!
Virginia.
Muchas gracias por el entusiasmo tuyo al comentar la entrada. Y por tu visita.
No he podido devolvértela porque no me ha dejado Blogger acceder a tu perfil.
Un abrazo afectuoso.
Eva, alma de bailarina, coincidimos en lo del Principito.
Ah, y ni se te ocurra volver a pedir excusas, por favor.
Un fuerte beso.
Coro.
Bueno, yo sólo enlazo este tipo de joyas. Ya me gustaría a mí crearlas...
Gracias, las que tú tienes.
Un abrazo.
Marichuy.
Es todo un placer compartirlo con quien uno sabe que va a apreciarlo en su medida. O incluso más de lo merecido.
Gracias por aceptarlo y expresarlo con ese afecto.
Un gran abrazo.
Luciana.
Bueno, si es algo personal, lo comprendo más que nada.
Un poco de caluroso afecto hacia el sur.
Laura.
Eso ya es vicio incurable. E irremediable.
Queremos tanto a los árboles...
Besos.
Noe.
Cierto. Un acto imprescindible que no se puede aprender en los libros.
Así que... no todo está en los libros, como dicen.
María.
Yo no soy quien para permitir. Por favor, llévate todos los que quieras :D
Y, por cierto, también son mis dos favoritos Rulfo y García Márquez.
Sí, así estuvo la chica durante mucho tiempo, y al final no me resistí a quedarme con la imagen.
Un abrazo.
Mónica.
Lo que no puedo comprender (bueno, es un decir), es cómo hay tantísimas vidas en las que los libros no son necesarios, y ni siquiera existen.
Un placer tu visita.
Besos.
Xriss.
Así que a la literatura por la filosofía, ¿eh? Ya.
Poco a poco uno va viendo, sabiendo y encajando las piezas.
Afortunado el libro, por cierto.
Escritora.
Mi memoria no es precisamente mi punto fuerte. Pero las cosas que consiguen grabarse en mi disco duro lo están para siempre.
Yo escribo porque leo, entre otros motivos.
Las gracias son de las que me leéis.
Un beso para ti.
Estoy de acuerdo, sin la literatura no podríamos recordar lugares y momentos en los que jamás hemos estado.
Un saludo.
Apuntame también en El Principito, jejeje.
No hacen falta más razones. Es genial poder leer. La literatura es compañía, alegría, saber, cultura, felicidad.
¡Es espléndido! Ya lo tengo impreso y guardado en libro de Márquez.
Bueno, y la foto, es de esas que me hubiese gustado hacer a mí. Envidia me das Fernando.
Besos.
Acabo de entrar en la página de Tökland y le he enviado un par de fotos, espero que le gusten y las publique.
Cristina.
La literatura es como una madre: nos mima, nos educa, nos da recuerdos y nunca nos fallará.
Impecable comentario.
Y muchas gracias por tu visita.
Un saludo.
Futblo.
Lo único que no me gusta de El Principito es la cantidad de manos sucias e indignas que lo manejan como si lo hubieran leído y entendido; esos mismos que recomiendan su lectura a niños pequeños, como si fuera un cuento de niños.
Lo mismo que ocurre con otras joyas.
Te lo apunto, por supuesto.
Lucía.
Bueno, me gusta dar de todo, menos envidia. Por eso voy a La calavera…, a pasarla yo un poco y a desasnarme, como dice Noemí :D
Si de algo estoy seguro es de que Pablo las publicará y con un bonito elogio, ya verás. (mardita roedora, que me va a quitar el premio, grrr...)
Un fuerte beso.
Que no se pierda la lectura, que no gane la multimedia, que no es lo mismo
Lula.
Ummm, completamente de acuerdo. Pero creo que al día de hoy se ha ampliado el campo y las formas de la lectura.
Algo que a algunos nos viene muy bien, por cierto.
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