miércoles, julio 01, 2009

Crónicas romanas (II)

Texto: Antonio Muñoz Molina, Buscando a Caravaggio; Babelia, 20 junio 2009.


Busco en Roma la Roma de mi primer viaje (...); la de otros regresos en los que la educación de la mirada ha sido inseparable del fervor de las caminatas y el gusto compartido de vivir.


Buscas a Roma en Roma, oh peregrino, dice Quevedo. Vuelvo a Roma, donde he sido feliz tantas veces, y al principio, como tantas veces, al mismo tiempo parece que he perdido el antiguo equilibrio entre el deslumbramiento y la irritación, entre la belleza y el desorden, el esplendor y la cochambre.


Hay más mendigos que nunca, más sinvergüenzas, más tráfico, más tiendas de baratijas turísticas, más socavones, más motos dispuestas a arrollarlo a uno en la incertidumbre de los pasos de cebra, en los que las líneas blancas no han sido repintadas hace muchos años.


Los amigos que viven en la ciudad nos cuentan lo difícil que se hace la vida cotidiana: abrir una cuenta en el banco, lograr una línea telefónica, una conexión decente a Internet.


Pero lo cuentan en una taberna al aire libre en una plazoleta, en la noche cálida y perfumada del verano, entre muros de palacios que son garajes y fachadas ocres que tienen los desconchones y los arañazos de una perduración ennoblecida por el desgaste del tiempo;


lo cuentan delante del blanco suculento, resplandeciente, de una burrata salpicada por el oro del aceite de oliva y el rojo admirable de los tomates diminutos partidos por la mitad, y después continúan sus quejas mientras compartimos una pasta en la que la máxima sofisticación de los sabores está lograda con la máxima simpleza, y mientras a nuestro alrededor, en las mesas contiguas, la gente conversa en italiano con una rumorosa placidez.


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18 argumentos:

María dijo...

¡¡Pero qué afortunado eres Fernando!!

Así es que ¿has estado varias veces en Roma? la ciudad eterna... Qué quieres que te diga, aun cuando en tus recuerdos fuera más limpia, más confortable y más hermosa.... Roma, es Roma.
Es como cuando has conocido a una mujer hermosísima de joven, el paso de los años la estropean y la marchitan... Pero los que no hemos tenido esa suerte y la conocemos ya madura pero con esa belleza que jamás se va, nos conformamos.
Ya sabes, las comparaciones son odiosas, cuando no puedes comparar no te desilusionas.
Lo dicho ¡¡Enhorabuena afortunado!! y además comiendo pasta rica.... ¡¡¡me voy muerta de embidia!! pero sana, ya sabes...
Un abrazo.

Alejandro Kreiner dijo...

En todas las ciudades ricas hay barrios pobres.

Saludos.

Luciana dijo...

La descripción de la vida me recordó mucho la nuestra, pero sin la belleza de la ciudad eterna.

Besos.

marichuy dijo...

Fernando

Hermosa manera de decir, que la belleza de Roma está justo en ese contraste. Entre la decadencia, la modernidad, la alegría, el hedonismo... y el desorden... porque cómo son malos conductores los romanos; esas hormigas atómicas, uff.

Un abrazo

Susana S dijo...

Sí mi querido pirata, la mismísima Karen de Café Toscana, te prometo enviarte el manuscrito cuando esté terminado, estos muros descarapelados impregnados de historia, lamentos y maravillas son parte del escenario, de la Toscana nos movemos a Roma y de allí a Trento.

Un abrazo fuerte amigo mío.

Dante B. dijo...

mira! si cambias el nombre de la ciudad, se podría decir casi lo mismo de Buenos Aires, de París, de Barcelona.

marisa dijo...

Me enamoré de Roma cuando fui por primera vez con sólo veinte años, dos amigas y muchas ganas de disfrutar cada calle, cada esquina, cada tienda, cada plaza.Es una ciudad para sentir...Un abrazo.

Fernando dijo...

María.
En efecto, creo que soy muy afortunado.
Pero no estoy del todo de acuerdo en lo de la hermosura. El paso de los años no merma la belleza; no cabe identificar belleza con juventud. Y si, además, hay amor de por medio, lo único que hace el tiempo es acrecentar la belleza.
Ciudades como Roma o Lisboa, aunque parezcan feas y sucias en una buena parte, no perderán nunca su belleza, y cada vez que vuelves a ellas las encuentras más hermosas. A pesar de todo.
Un abrazo.

Alejandro.
En que en Roma hay barrios que se confunden. Hay barrios ricos que parecen paupérrimos, y barrios pobres que se dirían ricos. No sé si me explico.
Un saludo.

Fernando dijo...

Marichuy.
Es un compendio de lo humano: el caos, la belleza, la miseria, el pasado, lo ridículo, lo sublime... Todo junto, amontonado a veces, escondido otras.
Un abrazo más.

Susana.
Mi escritora favorita, tus escritos tienen toda la traza de ir a más. A más intensidad y más atractivo. Me has puesto los dientes largos...
Y esa querencia por los personajes de otros escritos también delata a la autora. Yo todavía no los he retomado, pero pienso en ello una y otra vez.
Me parece que nos queda todavía mucho por decir.
Un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

Luciana y Dante.
Aunque no conozco las ciudades argentinas, creo que hay muchas concomitancias entre éstas y las italianas y españolas. No en vano tenemos un denominador común.

Marisa.
En efecto, los sentidos, las sensaciones, los sentimientos, se activan al máximo. Es la diferencia, quizá, con otras ciudades parecidas o mediterráneas. Incitante.
Muchas gracias por tu visita, es todo un placer.
Un abrazo.

María dijo...

Fernando,
Sólo decirte, que no me habías entendido, realmente es justo lo que me dices en tú comentario lo mismo que pienso yo.

Lo bello, es bello siempre,
distinto, pero igualmente bello.

Otro abrazo



P.D. También estoy de acuerdo en lo de Lisboa, y mira, ahí si que he estado varias veces...

Fernando dijo...

María.
Gracias por la aclaración.
Cierto, se ve que no lo había captado: lo bello es siempre bello.
Un abrazo para tí.

WODEHOUSE dijo...

Las penas con pan son menos...es cierto, la calidad de vida no se mide exclusivamente por la conexión a internet, por la limpieza de tu ciudad, por los desconchones y desperfectos, por la linea de telefono...por la incomodidad del trafico.
La calidad de vida es sentarse al aire libre y charlar sin limite de tiempo. un besazo. las fotos incredibiles!!!. llevame el proximo día, prometo no pestañear...

Fernando dijo...

Wode.
Lo que pasa es que, hasta donde he podido ver, un modo de calidad de vida parece incompatible con el otro; allí donde la ciudad está limpia, las líneas telefónicas funcionan bien y el tráfico es civilizado, cesan las conversaciones perpetuas al aire libre y el rumor de la vida junto a las terrazas.
Bueno, podemos dejar a mis piratas con Miguel y te llevo en la próxima. Aunque pestañees y todo ;)
Mil besos.

Eva Raquel dijo...

¡Hola, Fernando! Me ha encantado este reportaje tan curioso sobre Roma, y las fotos que en él muestras... ¿las hicíste tú mismo? Hay una que parece más una acuarela que una fotografía ¿no?. Este verano buscaré alguna de las instantáneas mientras camino por allí... si ya tenía ganas de ir (por primera vez), ahora, con estos artículos, se me sale el corazón de impaciencia. Un beso muy fuerte y muchas gracias.

Fernando dijo...

Eva Raquel.
Sí, las fotos son todas mías. La que parece una acuarela está retocada, claro.
Pues aún queda una entrega con más fotos y algunas direcciones recomendables.
Muchísimas gracias por tu comentario.
Por cierto, si tienes una bitácora, me gustaría conocer la dirección, porque no se puede acceder por tu perfil. Si es posible.
Un abrazo.

ElizzyB dijo...

¡Qué bonitas entradas sobre Roma! Bueno, el resto de los mortales babeamos por el calor y tan bonitas estampas :)

Fernando dijo...

ElizzyB.
Muchas gracias.
En Roma un servidor tampoco para de babear.