El año Haydn (y II)
«El clasicismo parece ser el estilo musical más sistemático y contenido que nunca haya existido. A nosotros, desde la perspectiva de nuestro siglo, nos resulta encantador ―dijo sardónicamente―. Encantador hasta la idiotez ―de pronto rompió a silbar el comienzo de Eine kleine Nachtmusik; se interrumpió y continuó―: A veces nos preguntamos ¿Por qué están tan contentos? En esta música hay una alegría incomprensible, y cuando no es alegre posee una belleza excesivamente bella. Conozco personas que aborrecen el clasicismo porque les resulta falso por esto que os comento, como un museo de cartón piedra de un mundo caduco».
(...)
«¿Qué tipo de metáfora del ser humano, qué estado de ánimo, qué sentimientos expresa la música clásica? Esa es la pregunta fundamental. Los románticos consideraban que la música el periodo clásico era abstracta. Pero al escucharla hoy, lo primero que se nos ocurre, y así lo reconoceremos si somos sinceros, es preguntarnos: ¿es triste o alegre? Sabemos que, entonces igual que ahora, se estima que las tonalidades menores expresan tristeza, y eso ya no es una abstracción».
(...)
«Y hay otro asunto que quizá os parezca extraño, pero veréis que es relevante. Se trata de los movimientos lentos de las composiciones del clasicismo. Hay quienes se sienten tentados de echar un sueñecito durante esos pasajes en que la música se vuelve lenta y pesada; y, por cierto, eso fue lo que permitió a Haydn componer la sinfonía La sorpresa. Los compositores clásicos suelen iniciar los andantes y adagios con una melodía maravillosa, luego vienen el segundo y el tercer tema, y después empieza a imponerse una nota salida del fondo que se repite una y otra vez de manera literalmente monótona, una nota que acaba por cansar. (...)
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«¿Qué tipo de metáfora del ser humano, qué estado de ánimo, qué sentimientos expresa la música clásica? Esa es la pregunta fundamental. Los románticos consideraban que la música el periodo clásico era abstracta. Pero al escucharla hoy, lo primero que se nos ocurre, y así lo reconoceremos si somos sinceros, es preguntarnos: ¿es triste o alegre? Sabemos que, entonces igual que ahora, se estima que las tonalidades menores expresan tristeza, y eso ya no es una abstracción».
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«Y hay otro asunto que quizá os parezca extraño, pero veréis que es relevante. Se trata de los movimientos lentos de las composiciones del clasicismo. Hay quienes se sienten tentados de echar un sueñecito durante esos pasajes en que la música se vuelve lenta y pesada; y, por cierto, eso fue lo que permitió a Haydn componer la sinfonía La sorpresa. Los compositores clásicos suelen iniciar los andantes y adagios con una melodía maravillosa, luego vienen el segundo y el tercer tema, y después empieza a imponerse una nota salida del fondo que se repite una y otra vez de manera literalmente monótona, una nota que acaba por cansar. (...)
La sorpresa
Hay muchísimos movimientos lentos cuyo episodio central se construye sobre el fondo de una sola nota repetida que actúa a modo de horizonte tonal. Durante mucho tiempo he tratado de encontrar otro estilo musical, de cualquier tradición del mundo, que utilice notas repetidas de esa manera. No he hallado ninguno. Es algo exclusivo del estilo clásico, y también se encuentra en los movimientos rápidos.
¿Y qué es ese monotono? ¿Es una línea? ¿Es un horizonte? No está aislado, porque posee ritmo y tempo, pero no llega a ser una melodía, ya que la siguiente nota es siempre igual. Es un lugar de quietud en el centro mismo de la obra. Si no reparamos en eso ―continuó, alzando la voz con dramatismo―, nos quedamos dormidos. Pero si lo percibimos, entonces nos encontramos en un punto de existencia mínima, enfrentados a ese monotono que, en mi opinión... está íntimamente relacionado con el pulso del ser humano. Sí, estoy convencido de que tiene una relación directa con los latidos del corazón.
¿Y qué es ese monotono? ¿Es una línea? ¿Es un horizonte? No está aislado, porque posee ritmo y tempo, pero no llega a ser una melodía, ya que la siguiente nota es siempre igual. Es un lugar de quietud en el centro mismo de la obra. Si no reparamos en eso ―continuó, alzando la voz con dramatismo―, nos quedamos dormidos. Pero si lo percibimos, entonces nos encontramos en un punto de existencia mínima, enfrentados a ese monotono que, en mi opinión... está íntimamente relacionado con el pulso del ser humano. Sí, estoy convencido de que tiene una relación directa con los latidos del corazón.
Desde finales del Renacimiento hasta los tiempos del padre de Mozart, muchos músicos adoptaban el tempo del andante al pulso humano: setenta y dos pulsaciones por minuto.
El pulso define el tempo de esta línea de notas, ¡de este hilo de la vida! Aquellos músicos se atrevieron a construir movimientos enteros con un acompañamiento basado en la repetición. En el clasicismo, la música deja de ser abstracta por primera vez. ¡Se convierte en una actividad de la vida misma! Recordad cómo en Don Giovanni, Zerlina se lleva la mano de Masetto al pecho y, en esos momentos, el acompañamiento refleja precisamente el ritmo del corazón. ¡Pensadlo bien! ¿Sabéis que Mozart copió este recurso? Esto no es idea mía. H. C. Robbins Landon descubrió que Mozart lo copió de Haydn, quien, por cierto, compuso óperas maravillosas. Una de ellas, Il mondo della luna, contiene numerosos pasajes basados en el pulso, porque uno de los personajes sufre un infarto al final, acompañado de una serie de escalas. Lo que se refleja no siempre es el corazón en su función literal de bombeo, son latidos que podrían denominarse moléculas del espíritu».
(...)
«Hay oyentes que se marean porque ese lugar es en esencia místico, representa una suerte de retorno al seno materno, donde de pronto se oye el latido del corazón materno, y de él pende el mundo entero, toda la existencia sonora. Cuando Haydn y Mozart llegan a ese ta-ta-ta-ta, a esa aparente monotonía, se encuentran en el núcleo de su estilo, en el centro del mito de la música clásica. A partir de ese momento se hace evidente que la música ya no es una imagen el orden cósmico, como ocurre en Bach, sino un reflejo del espíritu, del ánimo».
El pulso define el tempo de esta línea de notas, ¡de este hilo de la vida! Aquellos músicos se atrevieron a construir movimientos enteros con un acompañamiento basado en la repetición. En el clasicismo, la música deja de ser abstracta por primera vez. ¡Se convierte en una actividad de la vida misma! Recordad cómo en Don Giovanni, Zerlina se lleva la mano de Masetto al pecho y, en esos momentos, el acompañamiento refleja precisamente el ritmo del corazón. ¡Pensadlo bien! ¿Sabéis que Mozart copió este recurso? Esto no es idea mía. H. C. Robbins Landon descubrió que Mozart lo copió de Haydn, quien, por cierto, compuso óperas maravillosas. Una de ellas, Il mondo della luna, contiene numerosos pasajes basados en el pulso, porque uno de los personajes sufre un infarto al final, acompañado de una serie de escalas. Lo que se refleja no siempre es el corazón en su función literal de bombeo, son latidos que podrían denominarse moléculas del espíritu».
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«Hay oyentes que se marean porque ese lugar es en esencia místico, representa una suerte de retorno al seno materno, donde de pronto se oye el latido del corazón materno, y de él pende el mundo entero, toda la existencia sonora. Cuando Haydn y Mozart llegan a ese ta-ta-ta-ta, a esa aparente monotonía, se encuentran en el núcleo de su estilo, en el centro del mito de la música clásica. A partir de ese momento se hace evidente que la música ya no es una imagen el orden cósmico, como ocurre en Bach, sino un reflejo del espíritu, del ánimo».
Extracto de Un asesinato musical. Batya Gur. Siruela, 2001.
Traducción: María Corniero.
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Etiquetas | Haydn



27 argumentos:
Hablando de movimientos lentos y notas como pulsos, escucha el adagio (1º mov.) de la sonata 3 para violín solo de Bach. El largo de esa misma sonata es particularmente hermoso.
Fernando:Que interesante trabajo sobre la música y que bien graficado! Yo quisiera agregar, que a veces, algún tipo de música, nos llega tanto que nos saltan las lágrimas...(esto me pasa a mi), o sea la música nos transporta!!!!!
Muy bueno
Un abrazo
Fernando
Muy hermosa explicación sobre los tiempos y pulsaciones musicales.
«Hay oyentes que se marean porque ese lugar es en esencia místico, representa una suerte de retorno al seno materno, donde de pronto se oye el latido del corazón materno, y de él pende el mundo entero, toda la existencia sonora...»
Es cierto, a veces la música, más que marearnos, nos provoca (como dice Eliané) lágrimas, quizá sea porque su belleza, su detención en un espacio temporal (y atemporal) distinto al nuestro, nos remite al seno materno, a la patria de infancia, la patria perdida.
Un abrazo y mis buenos deseos, los mejores posibles, para ti en 2010
Mi estimado Fernando,
A mí la música igual que los aromas me transporta a momentos especiales, desde ritmos y cadencias que pueden recordarnos momentos íntimos, hasta tonadas que replican sensaciones de profunda tristeza o sonidos especiales que inundan de optimismo el ánimo.
Es mágica la música.
Un beso
Raquel.
A decir verdad, acabaríamos antes señalando qué piezas de Bach, solistas, de cámara, para orquesta, corales, etc. no son hermosas o hermosísimas.
No sé cómo un solo siglo, el XVIII, pudo contener a tres pájaros del calibre de Bach, Haydn y Mozart.
Eliane.
Yo no soy de lagrima fácil, pero suelo quedar abstraído por entero cuando la música me llega al alma. Sí que nos transporta: a otros mundos, a otros tiempos...
Muchas gracias por esos comentarios tuyos.
Un abrazo.
Marichuy.
Qué cierto: las patrias perdidas de la infancia, el amor, el tiempo en general, son siempre recuperables a través de la música. Más aún que a través de cualquiera otra arte, incluida la amada literatura. Por lo menos para los salvajes musicales, como un servidor.
Un abrazo.
Susana.
Si algo echo en falta en esta vida, y son muy pocas cosas, es la facultad de componer musica. La escritura es un remedo escaso para tal carencia.
Como se ha dicho, la musica remite a todo lo que llevamos dentro.
Magia o como se llame, es asi.
Un gran abrazo.
Feliz Navidad ^_^
Un excelente análisis de la música. Como dijeron más arriba, la música tiene el don de transportarnos, de expresar nuestros sentimientos.
Hace unos días fui a un concierto de Navidad y terminé haciendo papelones de llorar en público jaja.
O holy night y Adestes Fideles, fueron demasiado para mi.
Muchos besos y espero que pases un hermoso año nuevo.
Cuando la música empieza a reflejar estados de ánimo estamos entrando en el romanticismo.
Cuando la música empieza a reflejar estados de ánimo estamos entrando en el romanticismo.
maravillosa entrada milord, a mi la música y un buen libro me transportan rompiendo el espacio y el tiempo.
El escuchar tan bellas melodías me trajo recuerdos de mi niñez, Vivaldi y Paganini algunos de mis preferidos, crecí rodeada de música clásica y conciertos (mi padre tocaba el violín en la sinfónica de mi ciudad)lamentablemente ese es un arte que no heredé o mejor dicho nunca intenté. Por lo pronto sólo canto relajándome en la bañera (aunque no lo crea)
Siempre un placer visitarlo.
Pd. tiene usted respuesta a su incredulidad en mi blog.
Que la inercia de la ilusión siga empujándote hacia la conquista de tus sueños...
FELIZ AÑO NUEVO Y GRACIAS POR TODO LO DADO QUE TAN FELIZ HE RECIBIDO...
Con cariño...siempre esencia.
Sin ella no podría ni respirar.
Esos latidos son un monótono compás que arrasa en cada nota la monotonía misma.
Y entre esas corcheas y semidifusas te deseo un feliz 2010 a ti y a los tuyos.
Un abrazo enorme.
Pues no sabes lo que te agradezco que me lo hayas contando porque siempre fui una total analfabeta en cuanto a música clásica se refiere y, claro, para una melómana como yo esto... ejem... no se lleva bien.
Tu reflexión me ha dejado claras muchas cosas ¡gracias! y bueno, ya que estamos por aquí me permito el lujo de pedirte algo para el 2010 ¿vale? sigue paseándote por tu rincón para que te lea...jejeje
Fernando buen comienzo de año y sigue siendo la duda andante con la que yo trabajo mi empatía...jejeje
Besos desde el sur
Es una magnífica forma de traducir en palabras lo que se dibuja, la manera diria más bien en como se puede llegar a visualizar una obra musical. Es como el argumento de una novela, el guion de una peli, explicando el planteamiento nudo y desenlace. Incluso al leer esto uno acaba por implicarse y meterse dentro de la obra, y llegar a pensar en como será el final,todo es arte al fin. Pero lo que tiene más arte es poner en palabras que se entiendan ...
Luciana.
Bonito papelón. Esas lágrimas, particularmente, me encantan.
De todos modos, no sé qué tendrán las canciones navideñas, que hacen correr las lágrimas con una facilidad pasmosa. En concreto, Adeste Fideles también me llega muy profundo, si está bien entonada por un coro.
Muchos besos.
Madmoiselle Amélie.
Muy feliz Navidad y un muy feliz año 2010.
César.
El romanticismo es una característica bastante común entre las personas que pasan a leer estas humildes líneas, me parece.
En todo caso, como sabes, un antirromántico militante prefiere el barroco y el clasicismo.
Lady Darcy.
Me impresiona. Ojalá hubiera podido ser yo un padre semejante; en todo caso, intento por todos los medios dulces y asequibles que mis recalcitrantes piratas sean sensibles a la música, y creo que ya están en ello.
Tener el arte tan de cerca en casa ha dado un resultado que salta a la vista.
Los incrédulos somos, después de convertirnos, los más fanáticos, ya sabe.
Acepte mi besamanos.
Eva, siempre es grande y muy bienvenido ese abrazo.
Espero que corcheas y fusas sean unos caracteres habituales en esta casa.
No sé si yo respiraría sin música, pero te puedo asegurar que se me antojaría absurdo levantarme de la cama cada mañana.
Un abrazo de vuelta.
Esencia.
Muchísimas gracias por tus visitas llenas de cariño.
Espero poder corresponder con una mínima parte.
Un muy feliz año nuevo, en el que deseo que recibas todo lo que tan bien mereces.
Un cariñoso abrazo.
Mariapahn.
No se trata de ser expertos, sino de saber apreciar la música, siempre en nuestra vida. Y eso, con la sensibilidad que te sobra, está garantizado en tu caso.
Esa petición tuya será atendida con muchísimo gusto. Siempre que tú hagas lo mismo en tu rincón sureño.
Un beso y un gran abrazo.
Wodehouse.
Querida amiga, estos párrafos los he leído una y otra vez. Están recortados, hay más reflexiones, pero no quería hacer una entrada aún más larga. Y lo más curioso es que pertenecen a una novela de las llamadas del género negro.
Y, en efecto, admiro mucho cómo están escritas con tanta claridad.
Un besazo.
Seguramente me acordaré de estas reflexiones cuando asista al próximo concierto. ¡Qué interesante lo del pulso! Aunque no asisto todo lo que me gustaría, cuando estoy allí sentada ¿sabes que me inunda una emoción, una paz, como de algo necesario y espiritual?
Volveré a leerte.
Un placer aprender siempre contigo.
Abrazos y acordes.
Virgi.
Me parecen tan acertadas como sorprendentes, sobre todo cuando las degusté en medio de una novela que no tenía nada que ver aparentemente con el tema.
Hace mucho tiempo que yo no asisto a conciertos, y eso que antes era un asiduo, incluso abonado a orquestas y ciclos de cámara. Ciclos de la vida.
El placer es leer tus comentarios siempre.
Un abrazo armónico.
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