viernes, marzo 05, 2010

Sueño y azar (I)

Según me enseñó mi padre, del mismo modo que a él le enseñó el suyo, no es importante saber a dónde va uno, pero sí imprescindible saber de dónde viene. El presente se nos escapa a cada instante y el futuro es ilusión. Mis padres, como todos los que se forjaron en la tregua inclemente de la posguerra, sabían muy bien de dónde habían salido; su única obsesión era sacar la cabeza, prosperar y conseguir que sus hijos no sufrieran las mismas privaciones que ellos, que sus padres y que los padres de sus padres. Cambiar el pasado. Dar un pasado distinto a sus hijos, aunque tampoco a éstos les fuera a salir gratis: la transmisión de ese concepto de la vida como dura lucha y sacrificio continuo proporcionó apreciables dotes de supervivencia, pero devoró un gran número de sueños que sólo un azar venturoso (ese tan raro y esquivo) podría reintegrar, y sólo en parte.
(…)
Los sueños acabaron anegados en ese mar de consecuencias y decisiones que creemos razonadas, meditadas y provocadas por nuestra mano o nuestra mente, cuando no son sino meras combinaciones del azar. Porque sólo podemos aspirar a ser dueños de lo que creamos, de lo que nuestras manos o nuestra mente modelan y moldean de principio a fin; aspirar, que no confiar. Nosotros mismos, el resultado final de nuestra esencia, es el resultado de un enorme número de combinaciones. A mí me tocó la del raro, la isla remota (o perdida). Uno entre varios miles. Y, la verdad, no está del todo mal el papel de isla. No es fácil; y es incómodo, desde que uno se da cuenta hasta que se acostumbra, estar rodeado de agua por todas partes. Pero se pisa tierra firme: todo un lujo para razón y sentidos.


P.S. Ya iré explicando de qué va todo esto.

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56 argumentos:

Javier dijo...

me gustó mucho este post, bastante reflexivo...

marichuy dijo...

Fernando

"pero sí imprescindible saber de dónde viene"

Si algo no debemos olvidar nunca, estemos en el nivel que estemos en esta vida (más arriba o más abajo), es de donde venimos.

"sólo podemos aspirar a ser dueños de lo que creamos, de lo que nuestras manos o nuestra mente modelan y moldean de principio a fin; aspirar, que no confiar"

Ni más ni menos, mi estimado Fernando. No obstante, es aquí donde -supongo, ya tú me sacarás del error- ¿entraría en juego el factor azar?

Un abrazo

Eliane dijo...

Ayy Fernando que serio que es este post... me dejastes pensando! Ahora bien, no hay que olvidar el pasado, pero desde el presente hay que construir el futuro, para nosotros, `para nuestros hijos, para nuestro entorno...
Uno "construye" continuamente, sin darse cuenta...
Bueno, por ahora te mando un saludo grande...

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Entonces sólo queda esperar que nos cuentes más. Aunque entiendo bien lo de tus padres, soy hija de la misma generación (más o menos) y en cuanto a ser "isla o rara", jajaja, también lo entiendo porque suele estar en las mismas circunstancias, siempre poniendo ladrillito a ladrillito para construir mínimamente mis sueños o realidades, así que ahora quiero saber más para así aprender otro poquito.
Besicos muchos chico.

Noemí Pastor dijo...

Saludo con entusiasmo e ilusión esta nueva embarcada tuya.

Fernando dijo...

Javier.
Son ya unas cuantas veces las que estás ahí el primero.
Muchas gracias, vecino de buen barrio.

Fernando dijo...

Marichuy.
En efecto, querida amiga: ahí es donde el azar nos lleva de un lado a otro, con mayor o menor fortuna, con mayor o menor intensidad. Somos lo que queremos y lo que la vida nos deja al mismo tiempo.
Como dijo un gran filósofo, en la vida ocurre lo que en el ajedrez: trazamos un plan, pero ese plan está condicionado por lo que quiera hacer, en el ajedrez, el adversario, y en la vida, el destino; las modificaciones que el plan sufre con ello son casi siempre tan grandes que en su ejecución apenas resulta ya reconocible en algunos de sus rasgos básicos.
Seguiré con el tema. Seguiremos, si queréis mis lectoras (y algún que otro lector).
Un abrazo.

Fernando dijo...

Eliane.
En realidad, creo que lo que construimos es un pasado. El futuro, no existe; no es que me haya convertido en un nihilista, sino que es así: es algo que todavía no está y no sabemos si llegará a existir.
Como indiqué en la primera entrada de este blog, marcando una cierta filosofía de vida: Se necesitan unas dosis muy grandes de valor y de suerte, sobre todo de suerte, para morirse de viejo. Si no es un conductor borracho quien te mata puede ser una teja que se desprende por el viento, o un maníaco que la emprende a tiros en la cola del paro, eso si no es un maldito terrorista que ha dejado una bomba en el restaurante, o una inundación que te pilla desprevenido, cuando no el gas que se ha dejado abierto tu vecino… por no hablar de enfermedades incurables o trastornos psíquicos que no entienden de edades ni condiciones (de ahí lo de territorio enemigo).
Qué les vamos a contar al día de hoy a haitianos o chilenos, ¿no es verdad?
Un abrazo.

Fernando dijo...

Nani.
Contaré más, no lo dudes.
Me gusta el archipiélago de islas de toda clase que se juntan a través de estas conversaciones blogueras. Mejor dicho, no sólo me gusta, sino que empiezo a necesitarlo.
Aprender: archipélago de aprendices.
Un beso.

Fernando dijo...

Noe.
¿Qué voy a hacer contigo?
Está claro que algunos nacemos con suerte.

Eva- La Zarzamora dijo...

Los míos me inculcaron los mismo.
Debemos ser de la misma generación.
Luego ya depende de cada uno la isla que se fabrique. A mí me gusta la mía aunque también me llamen "rarita".

Besos Fernado.

Lansky dijo...

Tendría que currármelo mucho más que en este comentario de pasada, pero de algún modo, estas reflexiones, tan comunes, tan típicas... No, no estoy de acuerdo, algo falla, algo hay de falso en ellas.

Maria Coca dijo...

Estoy de acuerdo contigo. Nunca se debe olvidar de dónde venimos pero lo principal es vivir el hoy, el ahora.

Besos inmediatos.

La Dueña dijo...

Como nota discordante diré que me parece peligroso el hecho de que los padres, no sé si todos pero sí una gran mayoria de los de la postguerra, hayan podido depositar sus "ilusiones y sueños" en sus hijos, de modo que si esos hijos no se acomodan a las expectativas esperadas pueden provocar decepción. Creo que no se puede educar intentando crear al otro como a mí me hubiera gustado ser o con lo que me hubiera gustado hacer. Tampoco me parece que los hijos, que evidentemente han de ser agradecidos, lo sean hasta el extremo de no hacer o decir ciertas cosas que les gustaría por no disgustar a esos padres que esperan ansiosos.

Hay una escena en la pelicula "Adivina quien viene esta noche" en la que Sidney Poitier (no sé frances) discute con su padre por su matrimonio con una chica blanca y el padre le recuerda todos los esfuerzos y sacrificios que han hecho para que él esté en esa posición, y el protagonista le contesta que todo eso lo han hecho porque ellos han querido (aunque suene duro, en la escena esta muy bien dicho) y porque creían que era lo que tenían que hacer, pero que ahora le tenían que dejar decidir a él.

No obstante, estoy absolutamente de acuerdo en que hay que saber de dónde viene uno. Es lo único que tengo claro, y creo que me sirve bastante bien para todo lo demás.

Espero que se haya entendido lo expuesto ya que lo he escrito de un tiron.

En cuanto al segundo parrafo, no lo he cogido bien, tengo que pensar.

salvadorpliego dijo...

Me gustó esa primera parte: el saber nuestro pasado es importante siempre.
Gracias por compartirlo.

Un fuerte abrazo.

El futuro bloguero dijo...

Ya nos dirás de qué va... pero de momento, empieza muy bien, con la sabia referencia de tu padre, en el que nos reconocemos muchos.

Abrazo, Fernando

DanteBertini dijo...

necesitamos que nos expliques más?
sería otra cosa, no este divagar en voz alta de donde tú y nosotros podemos extraer lo que queramos

marisa dijo...

Un texto magnífico, una reflexión sobre el legado de nuestros mayores y la difícil relación que a veces establecemos con él.un abrazo.

Miss Poulain dijo...

Pues yo creo que lo he entendido.
Me ha encantado =)

WODEHOUSE dijo...

Siento llegar de las últimas, el post lo leí esta mañana pero tenia que meditarlo.
Me identifico mucho con lo que escribes, de hecho, entre tú y yo hemos hablado muchas veces de estos temas.
Mi padre quiso ser aviador o pintor, pero tuvo que estudiar precipitadamente farmacia porque era el hermano mayor al morir su padre de una embolia repentina. En tres años se tuvo que meter entre pecho y espalda los 6 años que eran antes de carrera porque les quitaban la farmacia si no había un titular y debía comer y mantener a su ffamilia.
A partir de esa mentalidad, pues ya te puedes imaginar...nada que no fuese ir a lo práctico para él no era una buena elección. Y aún así cojeando de una pierna por algunque otro sueño roto y disimulando esa cojera conseguí estudiar decoración. Pero mirame ahora, las vueltas que da la vida.
Yo tambien fui la rarita de todos lados, pero creo que es que nunca he estado en el ambiente que me tocaría estar. un besazo.

virgi dijo...

Ser isla cuesta hasta que eres consciente y vemos la maravilla que nos rodea. Mientras, se navega en la incertidumbre.
Pero también tiene sus inconvenientes. Y muchos. Depende de cuánto queramos estar lejos del continente.
Y comprender la parte que aún subyace en la semilla que fuimos. Besitos (casi no acabo...¡uf!)

V. dijo...

Interesante reflexión...

ElizzyB dijo...

Buen post. Queremos lo mejor para los que vienen detrás, pero una cosa son los deseos y otra la realidad. Podemos comenzar un proyecto y con más fuerza para lo que queremos más, pero sólo podemos aspirar a que eso se conseguirá...y luego está el factor de esos a los que queremos, de su personalidad, influenciada por nuestros hechos pero no escrita por ellos. Es lo que no se puede controlar.

EL FRANCOTIRADOR dijo...

Coincido en lo que dices sobre la generación de nuestros padres,yo personalmente también lo añadiría a la generación de nuestros abuelos.Especialmente en el caso del padre,hablo por mí,siempre tenían la obsesión de que tuvieramos el bienestar que ellos,creían,no haber tenido,sobre todo laboralmente.
CODA:en estos tiempos nuestra ínsulas,hay que protegerlas,de los piratas que asolan nuestras costas,ya hacemos bastante con mantenerlos a distancia.Espero ansioso la continuación de esta entrada.

Luciana dijo...

No sé a dónde se dirige, pero me ha parecido maravilloso.
Ojalá tuvieran presente, los que gobiernan el mundo, cuáles son sus orígenes para que no olvidaran a sus pueblos.
Saludos.

ana dijo...

En tus palabras nos has dejado una incertidumbre impecable. Este inicio en tu entrada me deja clavada, esperando el desarrollo de ese todo que dices explicarás.

Artista de incertidumbres... espero la resolución de la intriga. Pacientemente.

Gracias por visitar mi ventana, creo que yo me quedaré un ratillo en la tuya.

Un abrazo.

José Núñez de Cela dijo...

No , si al final seremos un archipiélago...

Está claro que el presente es efimero, pero es lo único que tenemos; nos empeñamos en preparar un futuro mejor desde el presente (y para eso es necesario saber de dónde venimos, estoy más que completamente de acuerdo) pero cuando llega ese futuro, vemos muchas veces que no era esto lo que queríamos, vaya chasco!
Aún así, como nuestros padres y los de ellos, tratamos de mediatizar el futuro de los hijos para tratar de hacérselo mejor y cuando llega, yo me pregunto, ¿era esto lo que quería yo?.. y ellos?

Si alguien tiene la solución, ¡QUE NO LO DIGA!, al fin y al cabo, vivir consiste en todo eso, no?

un saludo

Rudy Spillman dijo...

Fernando, se agradece que acotes que irás explicando de qué va lo que escribes, lo cual no significa que lo ya escrito no se entienda. O quizás yo entienda lo que tú no has querido decir.
De todas maneras y de momento, comparto tu idea de la isla. Además de pisar tierra firme, una situación de incalculable valor para mí, yo tejería la esperanza de que los depredadores del mar impidieran la llegada a mi pequeño reducto, de aliados que no los son tanto (más vale solo que mal acompañado).
Una vez más, un gusto leerte, amigo.

mariapán dijo...

ummmm ser isla... No voy a comentarte nada porque mi cabeza se quedó en "momento reflexión"... ummmm isla... Nunca me lo planteé y... ahora voy a hacerlo...ya te contaré.

Besos muuuuuuuuchos

Raquel dijo...

Sí, también los míos me enseñaron así. Ellos fueron/son una generación puente entre dos generación drásticamente diferentes. Por eso su afán de crear un futuro diferente para sus hijos, de que pudieran valirse por ellos mismos todo lo posible.
Es un tema fascinante al pensar en nosotros mismos, los afanes y deseos.

Siempre un gusto leerte.
Un abrazo

Fernando dijo...

Eva Zarzamora.
Somos de la misma generación.
A mí no me entusiasma ese tipo de isla, pero es mejor que nada o que ahogarse en el océano de la mediocridad o de la ignorancia.
Besos, admirada rarita.

Fernando dijo...

Lansky.
Acepto y agradezco de buen grado tu aportación, e incluso puedo estar de acuerdo en que sea algo típica; pero, puedes creerme, no hay nada de falso.
De cualquier modo, reflexionaré sobre ello.
Un saludo.

Fernando dijo...

María.
Es muy difícil aprovechar el ahora, dado el modo en que vivimos. Pero, cuando menos, me parece importante labrar ese pasado, que es lo único que podremos dejar para los nuestros, si es que dejamos algo. Y creo que la única posibilidad es tener en cuenta el origen, más que el destino.
Muchas gracias, y un beso.

Fernando dijo...

Dueña.
No veo tan discordante la nota. Es cierto que hay progenitores egoístas, frustrados, que vuelcan en sus hijos todas sus ilusiones perdidas; es una desgracia para esos pobres hijos, e incluso para sus padres, porque lo normal es que acabe todo en una gran frustración y un enorme desamor. Pero el caso de otras muchas personas es distinto: se trataba de un esfuerzo casi generacional por salir de una pobreza endémica y permanente, por alcanzar unos niveles de bienestar siempre soñados pero lejanos; y lo que se exigía no era realizar los sueños paternos o maternos, sino “dejarse de chorradas” y estudiar algo serio con lo que llegar a “ser alguien en la vida”.
En cuanto al segundo párrafo, subyace una idea muy sencilla: no llegamos a ser lo que nos proponemos, lo que deseamos, sino lo que nos proponemos y deseamos sujeto a jugadas del azar y de nuestras circunstancias. Aquella frase de Ortega y Gasset ha sido manoseada y vulgarizada hasta convertirse en un tópico, pero nunca ha dejado de ser cierta: yo soy yo y mis circunstancias. No sólo yo.

Fernando dijo...

Salvador.
Saber el pasado, saber qué es lo que vamos haciendo y cómo podemos ir progresando.
Muchas gracias a ti por estas visitas. Me parecen importantes.
Un abrazo.

Fernando dijo...

FutBlo.
Iré poquito a poco, tratando de construir las ideas que quiero transmitir.
Nuestra generación siguió tendiendo el puente que iniciaron nuestros padres y que queremos terminen nuestros hijos. Aunque a veces me parece que se trata de un puente infinito.
Un abrazo.

Fernando dijo...

Dante.
Es que es otra cosa, plasmada por escrito.
Pero alguna que otra divagación iré poniendo, porque me encanta que extraigáis lo que yo no puedo o no acierto a ver.
Gracias, espejo.

Fernando dijo...

Marisa.
Me alegro mucho de que te parezca un buen texto, conociendo los que tú construyes y compartes. Muchas gracias.
La relación con el pasado es, a veces, ambigua y contradictoria; pero, a la larga, nos puede hacer más bien que mal. Al menos a algunos; no quisiera generalizar a la ligera.
Un abrazo.

Fernando dijo...

Poulain.
Espero que no seas demasiado indulgente.
Por el momento, el encantado soy yo :)

Fernando dijo...

Wode.
Me gustaría que mis hijos sí puedan estar en el ambiente que quieran y se sientan a gusto. Pero sin agobiarme ni agobiarles, como hacen otros.
Es difícil, me parece, transmitir en equilibrio ese deseo con la responsabilidad de una buena gestión. Quiero decir, que sean lo que quieran, pero con responsabilidad y claridad mental; no un “hacer lo que me dé la gana”, sino un “hacer lo que realmente quiero, porque es lo que debo: aprovechar la vida”. Quizá en parte enseñando esos sueños frustrados de abuelos y demás familia; no como presión, sino como enseñanza.
A ver lo que conseguimos. ¿Lo compartiremos cuando nos veamos de jubiletas en Benidorm? :D (Con permiso de los Nikis)
Un besazo y gran abrazo.

Fernando dijo...

Virgi.
El hecho insular tiene su hechizo y su trampa. Qué te voy a contar, ¿no?
El problema es navegar en la incertidumbre; sentirse isla sin saber si existe algún continente, o sin conocer el trecho que nos separa de éste.
En efecto: mientras comprendamos y aceptemos la semilla de la que hemos brotado, también sabremos movernos entre las aguas que nos rodean. Sin demasiadas incertidumbres, aceptando el reto.
Un beso.

Fernando dijo...

V.
No me conformo. Quiero más. Aunque sean tomatazos, que también acepto de buen grado si se razonan.

Fernando dijo...

ElizzyB.
Esa es la idea. Hay una parte muy importante de nuestra vida que no podemos controlar. A muchos (me incluyo) nos gustaría poder controlarlo todo, conseguir lo que nos proponemos a base de esfuerzo, con honestidad; pero no basta: hay variables, y no necesariamente negativas, que nos pueden alterar el rumbo de manera muy importante.
Pero mientras seamos conscientes de ello, podemos ir capeando los temporales sin disgustos que nos hagan naufragar.
Muchas gracias de nuevo por estar ahí.

Fernando dijo...

Francotirador.
Hacemos lo que podemos por mantenernos seguros y a distancia de los bárbaros. Intento aprender de los venecianos, que se refugiaron en islas inhóspitas, pero seguras, para evitar las invasiones de las tribus devastadoras. Y acabaron formando un imperio que perdura más allá de su poder terrenal.
Quizá es algo demasiado ambicioso. Pero es importante enganchar nuestro arado a una estrella para realizar sueños y construir pasados.
Un abrazo.

Fernando dijo...

Luciana.
Muchas gracias por esa opinión. Espero no defraudar.
Los que gobiernan el mundo olvidaron hace mucho tiempo de dónde vienen, y no tienen nada claro hacia dónde van. Si no, no estaríamos así. De hecho, viendo el percal, empiezo a pensar que eso es condición indispensable para gobernar.
Abrazos.

Fernando dijo...

Ana.
Creo que nos seguiremos asomando respectivamente a nuestras ventanas.
Me ha encantado lo de artista de incertidumbres. Pero creo que resolveré pocas intrigas: soy de finales abiertos, lo que a veces suele ser frustrante para quien me lee.
Encantado con tu visita.
Un abrazo.

Fernando dijo...

José.
Eso es vivir. El tránsito, el viaje que empieza y acaba todos sabemos dónde.
Suelo ser radical con el futuro: creo que no existe, porque no está ahí, está sujeto a muchas variaciones, muchos no llegamos a verlo...
Lo que de verdad tenemos es recuerdos, memoria. Eso es personal, intransferible y nadie nos lo puede quitar.
Estoy tranquilo en cuanto a que alguien diga la solución: ningún humano puede tenerla.
Un abrazo.

Fernando dijo...

Rudy.
Es un tópico, pero es cierto: más vale solo que mal acompañado. La isla tiene sus inconvenientes; y sus enormes ventajas, como las que mencionas: tierra firme, reducto frente a depredadores. En todo caso, no debería ser la situación natural de un ser humano, que necesita de sus semejantes en un grado u otro.
Encantado de ser leído. Muchísimas gracias.

Fernando dijo...

Mariapán.
Llámese isla o llámese cualquier otra cosa, la idea es esa sensación de estar rodeado de algo que no conecta contigo, que no es tu medio natural, de sentirse alguien muy raro en definitiva.
Cuando quieras, comentaremos con placer tu planteamiento.
Un beso.

Fernando dijo...

Raquel.
Está claro que los de la misma generación compartimos afanes y deseos, y pasamos por unas situaciones muy similares.
Cierto que nuestros padres hicieron de puente, pero últimamente me parece que nosotros también estamos siendo un puente entre dos generaciones también muy distintas. Viendo a abuelos y nietos, y comparando sus infancias y sus entornos, nosotros estamos a caballo entre la generación Einstein actual y la generación silenciosa de nuestros padres; somos los inmigrantes digitales, los babyboomers del siglo XX.
El gusto es sólo mío, Raquel.

El aspirante a crápula dijo...

Fernando, si somos el resultado de un gran número de combinaciones del azar, qué espacio queda para el poder de la voluntad, el trabajo y el esfuerzo personal? Somos marionetas en manos del destino, y seguimos sólo un guión escrito por el azar y sus combinaciones?

Fernando dijo...

Aspirante a crápula.
(Yo me quedé en aprendiz mediocre)
El esfuerzo, el poder de la voluntad es mucho: todo lo que nosotros podemos aportar. Ese poder sirve, precisamente, para contrarrestar las trampas del azar y evitar convertirnos en meras marionetas, en hojas que el viento lleva de un lado a otro.
Lo que el personaje que habla pretende resaltar es que, por desgracia, no todo depende de nosotros, de nuestras fuerzas, de nuestros afanes, sino que hay azares benévolos o terribles que nos condicionan en gran medida; o incluso por entero.
¿Cuántos sueños se llevaron por delante las bombas del 11-M? ¿Cuántos amores se han perdido por salir a la calle en una u otra dirección?
Seguiré aportando ideas al respecto.
Y muchas gracias por esa aportación que agradezco mucho. Crítica y muy buena.
Un saludo.

Susana S dijo...

Pues la historia me parece muy interesante, los que no vivimos, por fortuna, la devastación económica de la posguerra en nuestros territorios, no conocemos cómo se forjó a pulso y a fuerza de voluntad y sacrificios la realidad emergente de una Europa marcada por el instinto de sobrevivencia.

Un abrazo, y en espera de más noticias de la hermanita...

Fernando dijo...

Susana.
La guerra en España fue devastadora en todos los sentidos: social, económico, político, cultural... Acentuó sobremanera el atraso endémico que teníamos respecto del resto de Europa y, por supuesto, tuvo muchas repercusiones personales.
Aún hoy seguimos pagando las consecuencias.
La hermanita va a aparecer poco a poco. Para ser mejor comprendida, espero.
Un abrazo.

Eleanor Atwood dijo...

Qué hermosa reflexión.
Uno quizá olvide dónde está pero siempre debe tener presente de dónde ha salido. Es una forma de combatir el orgullo y ejercitar la humildad. Gracias, Fernando.

Fernando dijo...

Qué agradable visita, Eleanor.
Mi lucha por acrecer la humildad y combatir el orgullo no tiene descanso. Y tener una brújula que oriente en medio de ese combate es fundamental; una brújula que marque ese lugar de origen como referencia.
Muchísimas gracias a ti, por esas palabras.